Alguna vez comenté a un poeta -si es que soy afortunada, tengo amigos y amigas poetas- mi deseo de ser musa de alguno de esos escribidores de versos.
Había sido musa antes pero de uno que otro escritor pero de un poeta no.
.-Intentaré hacer poesía a mi manera. Serás tú la poesía. Escribió en ese entonces con su peculiar tono pragmático..
Parco no decía más que lo necesario.
Yo tan hablantina y él más callado que un cine en película de amor.
-Seré entonces una verdadera musa- dije mordiendo las trenzas y la mirada fija en el suelo. (Dicen las malas lenguas que si miras directamente a los ojos a un poeta pierdes irremediablemente la razón. Vagarás por los siglos de los siglos detrás de él pidiendo, rogando todos los días un verso de amor. Obviamente no me quise arriesgar. Miren que a mi los amores de literatura me suenan complicados porque no creo que alguien pueda enamorarse de las puras letras. Pos no, yo necesito una cara para extasiarme en las noches de viernes abrazando una almohada sin nombre.
-Musa ya lo eres- Serás más, mucho más. Serás poesía -contestó sin despegar la vista de su ordenador-.
Me convertí de buenas a primeras en Musa del mes de Abril. ¡Virgen santísima del Purgatorio bendito! ¿Musa yo? Una pueblerina con aires de reina se hizo musa de un hombre extraño.
Con el paso del tiempo plantaba letras y él las hacía verso.
¡Ahhhh qué lindo!
Un día ascendí de nivel. Fui nombrada bajo una corte de estrellas y un atajo bautizado con mi nombre, musa del todo el puto año, digo perdón, Musa de todo el Año.
Vida y muerte a la vez.
Mi nombre quedó grabado en un sitio sui generis algo así como yo.
Pero -malditos peros- el poeta sucumbió o se hartó -sepa la bola qué- dejando las letras a un lado. Se fue por el camino del paraíso inventado de azahares y naranjos valencianos creo.
Me fui a la bancarrota. De picada caí en el fondo del yanomeacuerdodeti.
El poeta se fue. ¡Chingao!
Algo tiene mi carácter ahuyentador de novios, poetas y demás A mi parecer a los hombres no les gustan las mujeres de carácter... de los mil diablos como el mío. Entes masculinos qué poco aguante tienen.
Y se fue sin irse. Igualito que yo. Estamos pero ni nos hablamos. Así somos de raros los poetas y las musas de trenzas negras con guaraches de cuero y faldita de percal. Aretitos de oro, muñequita de biscuit.
¿Un tequilita o prefieres un vino uyuyuy?
.
Ya no inspiro ni un bendito verso. Ni un entre líneas extraviadas. ¡Mátame camión!
Y yo tanto tanto que lo quería.
Y él...
Ah pues eso si no lo sé.
Según -a mi no me lo crean- le fallaba la azotea o lo que es lo mismo estaba un poco loco. Yo pues como ustedes saben estoy más orate que cualquiera. Nomás de la cabeza no vayan ustedes a pensar otra cosa.
Si lo ven alguna vez penando por mi díganle que ya sabe donde estoy. Con la mismita mirada que de poeta él me hizo cierta.
Si no lo olvido -al poeesta con sus versos- de mi memoria no me fío, este será mi epitafio. Cambiaré el de ¨Dios me hizo desgraciada pero no se me da la gana¨ a Eres más que musa. Tú eres poesía.
¡Ay dolor ya me volviste a dar!
Si alguien lo ve díganle que ando penando mucho su ausencia. (Gracias al cielo Barry no me lee si no habría un duelo disputándose una bella dama con guantes, bombines y espaditas de esas muy afiladitas).
Gracias.
(Vuelvo a la quietud de mi palacio con los gatos, mi gato Calixto,un esposo modelo, una hija encadenada a su libertad, un colibrí, y demás entes que habitan este lugar tan escaso de paz pero lleno de vida).
Chaíto.

