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jueves, 14 de junio de 2012

De la humillación que se siente cuando te dicen ¡No, no hay, pareces niño!






Una de las tantas cosas que me enseñó mi madre fue el ocultar cuando andábamos en mala situación económica. Eso para una familia grande como nosotros era imposible ya que en muchas ocasiones tuvimos que pedir prestado para tener que llevarnos a la boca. 
A mi no me da pena decirlo porque gracias a que mi madre trabajaba mucho, podía pagar las deudas y de esa manera mantener a la bola de chamacos.
Esa enseñanza -la de ocultar la situación económica- también me la ha transmitido Barry. Él dice que si tenemos para comer o no es cosa que a nadie le importe. Estoy de acuerdo en parte, si no hay para comer no es que haya que anunciarlo pero tampoco veo la razón del por qué ocultarlo. Es un poco contradictorio, si pero no. Si comemos bien y si no también, nadie vendrá a darnos nada. Así que él piensa  que es mejor no decirlo. Es como un poco vergonzozo no tener para la comida, no entiendo por qué. NO tenemos y ya, no pasa nada.

Nunca nos ha faltado alimentación en casa, -cuando digo nunca es nunca- de eso puedo estar orgullosa porque siempre he dicho que Barry es el mejor hombre del mundo -hoy no- y hace lo imposible por nosotros.
La crisis económica actual nos ha alcanzado pero esto no es nuevo. Cada año cuando se acercan las vacaciones de verano, el trabajo escasea. A Barry siendo jefe de familia, se le paran los pelos de punta porque siente que no sobreviviremos un año más ante tal situación.
Estamos casi al inicio de las vacaciones y el panorama otra vez en casa es el de cada año, el trabajo se reduce.
Hay que pagar las cuentas, los recibos, las medicinas, mis médicos y patatí patatá. Sobra decir que Barry ya no siente lo duro sino lo tupido y anda de un humor de los mil diablos. Encima el puto calor me hace mucho daño, el dolor de cabeza me ataca desde hace una semana y él no sabe que hacer conmigo y con todos sus problemas.
Y todo este maldito rollo viene a colación porque se me ocurrió decirle snif! que si me compraba snif! una congelada de rompope snif! porque hace mucho calor snif! y me contestó muy enojado snif: ¡Que no, pareces niño! snif.

Pero si hay algo que también Barry me ha enseñado es a ahorrar. Puedo ayudar un poco a costear mis medicinas que dicho sea de paso cuestan una pequeña fortuna mensual, y además me alcanza para ir a comprarme todas las congeladas que quiera y no andar pidiendo y aguantar la humillación de que me digan que no.
Reflexiono acerca de cuando mis hijos eran pequeños y me pedían algo, mi respuesta era un ¡No! rotundo, después de mucho tiempo sé lo que sentían ante la negativa de comprarles algo.
El tiempo no se puede echar para atrás pero de una cosa estoy cierta, cuando La Bella me pida algo se lo voy a comprar, ahí estarán sus padres para educarla y yo para satisfacerle sus caprichos, claro sin echarla a perder.
Pero de que fue muy humillante que Barry me dijera ¡No! es innegable, tal vez porque estoy acostumbrada a que me digan Sí sin importar lo que pida.
Me voy a llorar la humillación al rincón de las desgracias mientras me como mis tres congeladas de rompope, snif!














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales