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martes, 11 de agosto de 2020

El tamaño de la circunstancia


Uno puede andar por ahí olisqueando resquemores para salir de los vicios. 
Uno anda sin tiento acaparando suspiros en las madrugadas de romances furtivos. Abandonando el lecho ajeno acompañado de las sombras cómplices escondidas en las paredes. 

A fuerza de retratar engaños se camuflan en las manchas de los espejos sin magia. Tienen las noches en los árboles susurros escondidos, hojas amantes acariciándose de tanto tenerse cerca. Los vientos sin menoscabo arrancan con delicadeza inminente los nidos de pájaros de alas sin madurar, salpicadas de vellos blancos, autómatas sin gracia escandalizan el entorno frío.

Uno puede andar calentando lechos ajenos, acariciando cuerpos anónimos, mascullando los 'te amo' sin dueño. Tiene la noche un árbol enmarañado de sorpresas cristalinas, aguas encharcadas en las orillas del deseo. Sentimiento sin pertenencia pa' poder salir airoso de cualquier nombre equivocado.

Qué dicen de quién se inmiscuye en los albores de una noche profana llena de besos de barro. Boca sedienta, ánimo ardiente. Confitura de orgasmos irresolutos. Placeres solidarios, manos curiosas, perfume de noche tibia. Las flores enmarcan los sacrilegios de un amor prohibido. 

Quien quiera puede, quien puede no quiere. Risas sardónicas de los hipócritas dadores de rosas rojas. Ramos siniestros ocultando embelesos dispares. Quién soy yo para decirte lo que siento. Qué tienes tú que a mí me pertenezca. Ejemplificando lunas someras con oscuridades fortuitas.

La vida no te trajo al lugar donde estás. Eres tú con tus acciones quien llegó con las manos vacías y perdones sepultados en el fondo del bolsillo del pantalón a este sitio al que ya no perteneces.
Nadie sabe nada de nada. Ocultismo perfecto. Onanismo sin pruebas. 
Soy responsable de lo que escribo no de lo que de ello pienses.

Aparca de este lado donde los sueños siguen vivos, donde las mentiras no florecen. Donde los ríos siguen el cauce normal. Donde la moral no se mancha con perjuicios ni comentarios baratos de aquellos que tienen la costumbre de lanzar la primera piedra.

El mundo es de los audaces y de los asesores de mentiras y de otros también Aquí no se excluye a nadie.

Capítulo final.




 



7 comentarios:

  1. Nadie sabe nada de nada.
    Eso sí que lo sé aunque sea paradójico.
    Todo lo que en un momento pareció indiscutible pasado el tiempo deja de serlo.
    Mejor no pontificar y vivir con el corazón.

    Besos.

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  2. Es difícil que los sueños sigan vivos a veces, cuando la adversidad los mata.

    Un abrazo.

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  3. Eso de "soy responsable de lo que escribo, no de lo que de ello pienses" me parece magistral. Habría muchos lectores, de esos que se la cogen con papel de fumar, que deberían aplicárselo.
    Besos.

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  4. Me parece una reflexión en voz alta más que interesante. Los sueños hay que aparcarlos a veces, al lado del camino, pero seguir caminando.

    Un abrazo.

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  5. un texto donde el verbo amar en todas sus conjugaciones siempre es mencionado y parece estar siempre presente en realidad hace rato que se ha ido de paseo brillando por su ausencia.

    besos

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  6. Exacto, nadie sabe nada de nada.

    Por ejemplo, yo no sé de qué va este texto jaja Pero sí, igualmente, se pueden encontrar pequeñas perlas que rescatar. Esas me las sé.

    Va un abrazo.

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  7. Realmente vivimos unas circunstancias horribles y tratamos de evadirnos de ellas como podemos. Son malos tiempos.
    Abraxos

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La titular de este blog, dama exquisita, dueña de su mente pero no de su cuerpo agradece la visita a este refugio de chilanga triste.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Nunca a un ser extraño le llamé mi familia