No sé desde cuando tiene el corazón rojiblanco. Yo creo que desde que tiene uso de razón.
Él decidió a que equipo irle. Aunque su papá es chiva, eso nunca influyó para que él lo fuera también.
Igual Kiku, que era chiva en su tierna infancia, hasta que en la secundaria se fué dando cuenta que sería puma hasta la muerte.
Cuando los pumas pierden, Kiku llora, pero se le pasa y nos tenemos que mantener callados, porque si no entonces no la aguantamos, hasta que lo asimila.
Muny no.
Por lo general los sábados y domingos nos quedamos solos, él y yo. Se levanta tarde debido a que en la semana tiene que irse a trabajar a las 5am ó 6am cuando se queda dormido.
Se va directo al refrigerador, que está vacío, ya que en el transcurso de la semana fué saqueado por los habitantes de la casa.
Si acaso habrá una poca de leche y... nadamás.
Me saluda, me abraza y después se pone a ver algunas caricaturas-tan lindo-o series americanas, hasta que sus tripas le piden algo de comer.
Me dice: Deja la computadora mamá y hazme algo de desayunar. Y como yo soy muy hacendosa, volteo a verlo y le digo: ¿ahorita? y sigo en lo que estoy.
Como no está Barry, me toca hacerlo, ¡que horror!.
Pregunta que vamos a desayunar y como no hay nada se alista para ir a comprar algo, fiuuuu!, salvada de hacerlo.
Lo bueno de todo, es que podemos escoger lo mejor.
A esa hora ya sabe a qué horas empieza el juego de chivas. Se baña, se perfuma, se pone su playera rayada, pantalón de mezclilla y se sienta en el sillón a disfrutar su partido.
¡Alerta rojiblanca!...¡alerta rojiblanca!... va a empezar el juego.
Antes de que empiece, le digo que debe de hacer sus quehaceres domésticos. Una cosa es que sea jefe en su trabajo, pero aquí tiene que hacer su cama y algunas cosas más que se me ocurran.
Entonces viene el martirio.
Me dice que después, que cuando acabe el partido, que me paga si yo lo hago, que lo deje de molestar, que yo lo haga, que para eso estoy...en fin, un sinnúmero de pretextos.
Acepto que lo haga al final del medio tiempo.
Cuando está viendo el juego no me hace caso. Le pregunto algo y atina a voltear con la mirada perdida y a decir que si, sin saber que le pregunté. Algunas veces, según sea el caso, me mira con furia y mi instinto me dice que será mejor que me quede callada o corro el riesgo que me haga un RKO
Al pobre de Babo Alejandro,mi chihuahua, si se le ocurre ladrar lo fulmina con la mirada y de un manotazo en el sillón lo hace callar.
No ocurre lo mismo con Benito Tiki, porque como todo perro maduro, ya no ladra, solo se echa junto a Muny y el lo consiente mucho.
Termina el primer tiempo.
Hace todo lo que le dije, como si se le acabara la vida. Lo hace tan rápido, que me debo de sentir agradecida a que por lo menos me haya ayudado un poco.
Y así empieza el segundo tiempo.
Si no ha metido gol su equipo favorito, les dice de todo. Manotea,dice groserías,se pone la mano en el mentón tratando de pensar en cual es la mejor jugada de gol.
Si ganan las chivas, todo es felicidad.
Pero si pierden...¡Jesucristo redentor, aplaca tu ira y tu rigor!.
Que dios nos agarre confesados.
Se queda enojado, hasta que se le va olvidando y sigue regañando a Babito.
Algunas veces para que se contente le cuento un chiste bobo, ó me pongo a jugar con Barry cuando está y se empieza a reir ó de plano nos salimos a comer.
Si no lo puede ver por la tele, como pasó este sábado porque fué al concierto de Depeche Mode, entonces ve las mejores jugadas por you tube, hasta que se cansa.
Gracias al Dios del balón, que esta vez no estuvo tan mal el partido.
En este juego sali ilesa...