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domingo, 12 de agosto de 2012

Soliloquio





¿Quién puede estar pensando cosas tan raras un domingo de madrugada? Nadie está despierto a esta hora, o si pero no en mi casa.

Hay momentos en la vida que al estar sola con mi Alter Ego -me gusta escribirlo con mayúsculas, se lee tan nice- obligo a la soledad a quedarse callada. Tengo tanto que aprender de ella. Pienso... pienso... pienso. Se me ocurren tantas cosas como por ejemplo, ¿Si la vida fuera de colores, de qué color sería la mía? Ni idea, la vida es como los arcoiris, llena de matices instantáneos con colores rimbombantes. Puede que al amanecer mi vida esté llena de amarillo y luego se convierte en naranja para depués pasar al rosita bobo y terminar con el negro nocturno. Si, así creo que es mi vida.

Iba a hacer una lista de cosas que a nadie le importa saber de mi pero lo creí inútil. A nadie puede importarle si caliento mucho mi café y después lo dejo enfríar porque me gusta beberlo frío. Tampoco creo que importe que descubrí un método para no oír a mi conciencia. O que cuento los escalones cuando subo y cuando bajo. No es importante para nadie saber que mi peinado afro era una rebeldía a mis raíces pueblerinas. Quizás a nadie le importe lo difícil que es para mi sonreír.

En ocasiones me cuento historias para dormir.

El otro día me conté una sobre la forma que El Guardián de Almas tiene para que Lucyfer -así lo escribo- no se lleve ningún alma al infierno. Estaba tan buena que la escribí en twitter. Esa historia está mezclada con recuerdos de mi niñez y trozos del adulto que soy. Un día me la voy a contar aquí con lujo de detalles, eso si no asusta ni al diablo.

Tengo historias de patines que nadie creería o ratas mordiendo mi pantorrilla. Crónicas de cenzontles tristes y de nubes con forma de tu cara. Relatos que al no escribirlos mueren cada día en forma de bostezo.

Tengo tanto que contar pero me cuesta trabajo plasmar las historias en el papel. ¿El fondo blanco de la computadora es un papel? Si no lo es tiene un gran parecido.

El otro día estaba pensando que la computadora se ha convertido en mi mejor amiga. Sabe todo de mi. Sin ella la vida me sería muy aburrida. 
Cuando me conté la historia de Lucyfer, pasé mucho tiempo en twitter que hasta me sorprendí. Pero bueno por lo menos hay alguien que me lee cuando ya no sé que hacer. Ahí siempre hay alguien presto a escuchar o a que lo escuchen. Cuando alguien con quien hablaba se iba, llegaba otro y después otro, así hasta que me tocó a mi irme porque ya tenía sueño.
Si la computadora no existiera me habría vuelto loca desde hace mucho tiempo. Ya estoy lo sé pero un poco más. ¿Alguien puede volverse loco nomás poquito? Yo si.
A mi me dan miedo los manicomios, temo que me encierren en uno. -¡No me dejen aquí!- Gritaría al tiempo que me aferrarría al suéter de mi hermano.

-¡Hey, esa historia es real!- si me pasó. Nadamás que no me encerraron en un manicomio. Ahora que lo pienso puede ser que en ese lugar hayan empezado mis inicios con la locura. Hacía tantas cosas ahí. Acariciaba imágenes de santos, guardaba cosas tan extrañas -para mi- como una llave de vw que no sé cómo llegó a mis manos. En los vagos recuerdos que de vez en cuando acuden a mi cabezota, parece que esa llave me la dio mi hermano y la guardé como recuerdo por si se me olvidaba que tenía familia. En esa casa me convertí en un ser callado y taciturno al que ya no le importó que nadie lo escuchara. ¿Para qué si mis gritos eran acallados con un: Las niñas bien educadas no hablan a gritos, pero esa era la única forma de hacer oír mi voz.

Me, mi, me, conmigo. -¿Algún día dejaré de hablar de mi?- No creo, de eso trata mi blog, del Me, mi, me, conmigo en donde soy la reina de un blog caduco y falto de seriedad.

Tiendo mucho a hacerme la víctima lo cual no me importa. Hace mucho que muchas cosas dejaron de importarme.

Cuando me iba a la escuela en mis épocas tempranas me ponía zapatos que me regalaban -nuevos- pero los usaba cuando nadie me veía. Fueron mis inicios con la riqueza. Toqueteos excelsos con algo que nunca tendría. Al fin que ser rico no es lo mio. Los ricos me caen gordos, tengo muy malos recuerdos de ellos. Pero bueno no debo generalizar, conozco ricos muy buena onda. Eso sí son virtuales, los reales no se juntan conmigo.
Ellos dicen que el dinero no es lo más importante, ¡Achis! Quiero ver que tengan que sufrir por no tener dinero para dar de comer a sus hijos o ni siquiera para nada. Mñeh cada quien que haga y diga con su vida un papalote y lo eche a volar que yo he aprendido a subsistir con mis propios recuerdos y con dinero que nunca gano.

Luego pienso que los seres virtuales estamos tan solos que sin nuestras manos el mundo sería infame. Hablando de manos, un día, cuando tenga manos expertas me volveré onanista. Deberían hacerla profesión: Licenciado en Onanismo. Me graduaría con honores, después buscaría una maestría y doctorados y todo eso que uno hace para acumular experiencia que al final viene siendo un logro más en un papel que a la mayoría de la gente no entiende. Siendo onanistas declarados, habría mucha gente desestresada y feliz, mínimo estarían sonrientes a la hora de salir a sus labores digo yo. Pero está tan estigmatizado todo que nadie acepta que ser onanista es un gran placer. Dicen -a mi no me lo crean- cargo sobre mis hombros la vieja escuela de la negación como principio.

Esa es otra cosa que pienso en los días sin horas.

Imagino si a alguien podría importarle la historia de Maricruz, si ni yo misma la entiendo cuando me la cuento. O la de Juanita que andaba por las mismas que yo. Dos chicas solitarias en camino diario a la escuela sin decirse nada. Dos casi niñas agarradas de la mano para enfrentarse a un mundo al que no pertenecían. Juanita de pantalón de mezclilla, blusa a cuadros y pelo tan cortito como ella. Yo.. yo era una niña asustada queriendo estudiar para ser feliz, ahora sé que para serlo no se estudia.
Y aí ibamos de lunes a viernes con nuestros siete pesos en la bolsa del pantalón y los miedos envueltos en la mirada. Con mis rizos negros enfrentándome a una vida rara porque ahora que lo pienso bien, mi vida es rara.
Nadie que se precie de ser cuerdo relata los pormenores de una extraña vida a una computadora que responde en momentos ajenos al tiempo y que cada día le restriega en la cara que hay vida afuera cuando es la virtualidad lo que me ayuda a mantenerme viva en un mundo de locura real.














*Imagen prestada de google por mi o algo así, bye.




Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales