jueves, 29 de diciembre de 2016

No-apología de los abrazos

Tres cosas hay en la vida a las que les huyo:
1.- Ir a fiestas.
Más de cinco personas a mi alrededor son un gentío. Incluso cuando estoy con mi familia si estoy enojada soy un perro rabioso escondida en el más oscuro rincón de su casita.

2.- Ir a fiestas. (Si si otra vez).
Las multitudes me agobian. La música a todo volumen. Comida en abundancia. Si hay mole con arroz aguanto pero otra cosa no mucho. Ahora que viéndolo bien depende quién cocine puedo sin culpa repetir el guiso. Bien mirado para eso es. Da igual me lo coma yo u otro. Podría guardarlo para un indigente pero soy una persona normal y por mi casa no hay o no he visto ninguno. Sepa la bola. Ah si, ya recordé hay uno pero me da mucho miedo porque está muy grandote.

3.- Dar abrazos.
¿Han visto en las películas de poseídos cuando les arrojan agua bendita y esta les hace surcos en la piel?
Juro que así siento. No me gusta el contacto físico. Usha ya vete, no me aprietes tanto. Nomás es un abracito y ya. (Supongo que mi trauma adolescente con el tamaño de mi pecho persiste).
A los hombres los abrazo de lejitos por favor. A las mujeres ya ni modo. No prestan atención a eso. ¡Rápido, rápido el que sigue!

-Hola si, muchas felicidades, si, yo también te quiero, si, si.

Creía en mi habitual inocencia que había librado la cena de fin de año pero no. No puedo zafarme de ella. Si no fuera por Barry.
Pesa mucho todo lo que hace por mi. Se levanta a prepararme algo de comer en la madrugada. Me lleva al baño. Se queda conmigo cuando sabe que estaré sola.  Calla ante mis mensajes malhumorados. Hace lo más por mi. La vida de Barry es muy dura señores, muy dura. Aguantarme. Échense ese trompo a la uña.
Merece que haga algo por él. No como pago  sino como un pequeña muestra de que tengo sentimientos.

La mera verdá -aquí entre nos- prefiero subirme a la montaña rusa que dar abrazo a una fila eterna de familiares que tienen en común conmigo nada. No puedo poner cara de circunstancia para decir ¨felicidades¨.

¿Qué hacer?
¿Esconderme a la hora de los abrazos? ¿Dónde?

Quisiera saber quién inventó la cena de fin de año.  Todo fuera como abrazar a Natalia o  mi familia.
¿Qué voy a hacer?
¿Qué voy a hacer?
¿Qué voy a hacer? No quiero dar abrazos ¿por qué es tan difícil de entender? Si fuesen virtuales otro gallo cantaría.

¿Y si me hago la dormida?

¿Qué le voy a hacer? Siguen sin gustarme los abrazos


Salebai.

















domingo, 25 de diciembre de 2016

La flor


Los milagros se suceden. Pequeños instantes para no perder la fe. Momentos saboreados lo suficientemente fuertes para seguir. La vida es un instante. Un milagro saberse bendecido. Calzo los tenis viejos. Piso firme. La mano de Barry espera por mi del otro lado de la cama. El lastre en que me estoy convirtiendo en su vida toma fuerzas del algo desconocido que me habita.

Uno, dos tres, camino. Algo me falta los pies me lo dicen. La mano sigue extendida aguardando la mía. ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿Cuántos llevo sin asirme de ti?

Barry me mira asombrado. Mis pasos llegan al baño.
-¿Y si ya me curé!
-Shhh calla, no digas nada.

Parados en mitad de la madrugada Barry y yo.
Yo y Barry
Otra vez él y yo como en los inicios de los tiempos.
¿Seguimos siendo tú y yo?
A plena madrugada imaginamos caminar uno al lado del otro sueltos de la mano pero juntos. ¿Siempre juntos?

Vuelvo sobre mis pasos. Llego de nuevo a mi cama. Aprendo de nuevo a caminar. Dichoso aquel que se sabe dueño de sus pasos.

Me acuesto. Luz apagada. Penumbras concretas. Halos interrogantes cruzan de uno al otro lado de la habitación.

-¿Te das cuenta de algo?
-Si, no estás temblando.
-¿Sabes qué haría si volvieras a caminar sola?
-Shhh calla.

Trasformada en otra me pregunto si al fin desperté de la pesadilla.  La mano de Barry aprieta la mía. Quisiera que el dios iracundo lo tomara en cuenta para que sufriera lo menos que se pueda. En un mundo desordenado nadie es culpable. La culpa debiera dejar de existir como todo aquello que nos daña. Eso sería un milagro.

Imagino la vida. Imagino mi vida. Imagino las risas con Natalia. Imagino una vida sin dolor. Ir con la sonrisa en los labios solazándose por el puro hecho de estar vivo sin conflictos existenciales. A veces creo que el saber me hace ser infeliz.

La vida son instantes gloriosos. Hay que vivirlos al máximo. Saborearlos con delicadeza como el chocolate que Crisdty me regaló. Gracias a la vida que me obsequió a alguien como ella. La quiero tanto como si hubiera nacido de mi.
Vaya.
El trabajo que me cuesta querer a alguien extraño. Quiero a Crisdty y lo mejor de todo ella me quiere. Ese es otro milagro. Me quiere como soy.

La vida son instantes breves.
En lo profundo de la madrugada mi mano empieza a recordar lo que echaba en falta. Un ligero temblor me  recorre  hasta llegar al dedo índice. Ese mismo que señala lo bueno y lo malo recuerda que la vida es eso. Un instante feliz.

Un pequeño milagro nos unió de nuevo a Barry y a mi. La Flor de pasos firmes y mirada desafiante se asomó por breves instantes a la Flor de hoy y se fue.

Después todo volvió a la normalidad.


¡Salú!













martes, 20 de diciembre de 2016

Muy en el fondo del corazón

Antes que otra cosa pase.
Antes que el espíritu navideño haga mella en mi.
Antes que de lágrimas de cocodrilo inunde el blog.
Antes de que todo pase.
Antes de que nada llegue quiero decir, poner de manifiesto que como virtual vecina chismosa, que los amigos del blog son esa especie de regalo inesperado.
Agradezco desde lo más hondo de mi alma oscura sus palabras escuetas o no (pero sinceras sin duda).

Son como en las películas de pobres en navidad que están pasando a como Dios les da entender una noche por muchos bendecida. Este blog de habitual tristeza se ilumina con su presencia amigos lectores. Es como si llegaran a mi mesa con las mejores viandas, los más exquisitos vinos, los más grandes regalos. Y entonces me atiborro de comida, lleno mi mente de todo lo bueno que me dejan al final de los finales exhausta pero feliz para aguantar esta vida virtual un poco menos dura que la real.

Antes de que comience a echar bendiciones y desearles todo lo que de verdad quiero -no no no no, hoy no los mando de paseo- quiero agradecer de corazón las felicitaciones por un pinche año más de vida. Gracias por estar aguantando mi mal carácter. Gracias. Nunca conocí a alguien tan estoico como ustedes (ah si a mi familia).

Antes de que deje de ser la reina de este país sui generis. Gracias de todo corazón.
Nos vemos (por lo menos en la virtualidad, disfruten o lo que quieran, si lo quieren).


Un placer compañeros -me hicieron .me hacen- feliz.
(Se les quiere en el fondo, pero muy en el fondo del corazón).
Para no variar les comparto una frase de La Bella Natalia: Abuela, vive tu vida y déjame vivir mi vida eterna.



Chaíto 















sábado, 17 de diciembre de 2016

58 burbujas en el aire

El segundo deseo lo regalé.
El tercero ya no tiene razón de ser.

Tengo tengo tengo,
tú no tienes nada...
tengo cincuenta y ocho deseos ahorrados para matar el tiempo.
Por las noches en la solitaria oscuridad de mi recámara descarto el no cumplido. Es fascinante ir al revés. Camino a la inversa para no errar.
Desechado el primero, el último y el todo. Los deseos son parodias mal escritas para los incrédulos.

Corazón corazón ¿tienes algo para mi?

Los deseos son la parte insana de mi no creyente. La fe absoluta de que no se va a cumplir lo que pido. Imposibles pa´no fallar. No sería lo mismo si lo que quiero se cumple. Ya tuve una vida repleta de eso. Tus deseos son órdenes doñita.

Y luego vengo y...
¿ora qué pido?

Tanto luchar por la soledad y mira tú ahora que la tengo quisiera hervirla en mi caldero para formar cientos de monitas igualitas a mi. ¿Quién más puede convivir conmigo sin miedo a salir corriendo que yo misma? Mis yo infinitos. Alguienes con quienes platicar sin que me atiborren de quédijiste y notentiendo cansinos. ¿Eh?

La casita de mis sueños

Mi casa seguirá siendo hasta el fin de los tiempos el lugar de castigo para los niños desobedientes que no quieran aprender. El lugar idóneo para aborrecer el estudio a fuerza de machacar en que ¨es lo que te pondrá al frente.  No ser el borrego detrás del pastor. ¿Qué prefieres? ¿Ver en la orilla el paso de los triunfadores o ser uno de ellos?
Tanto duro y dale con el estudio para ser aprendiz de nada.
Mi casita tan llena de luz, de silencios, de hongos no le gusta a nadie por lo que representa.

Dice Sabina: Tanto trabajo me ha costado cometer mis pecados para malbaratarlos en arrepentimientos vanos. Y si.
Llevé la vida por el camino correcto. Es mi creencia, de eso no me equivoco.

A los amigos de siempre que permanecen aquí por el simple hecho de estar habituados a leer este blog de oídos sordos.

Recuerdo una frase que alguien me dijo en el inicio de estos años: Tus amigos te quieren porque no viven contigo.

¡Suertudos!

Me voy compañeros. Mi vecino el asesino y su chamana esposa han preparado el aquelarre de fin de año. Han empezado a sonar los tambores. Ritmos que se antojan africanos están llenando el ambiente de este frío sábado decembrino previo al día de mañana.
Antes de que las cabezas comiencen a dar vueltas como en El Exorcista, hago mutis. La mera verdá la magia que practica mi vecino el asesino si, everitas que si me da miedo de aquellos.
Me voy no vaya a ser que un diablo expulsado encuentre sitio en mi pequeña alma decidiendo que es un buen lugar para seguir haciendo travesuras.
Lárgome, ya me entraron ganas de mover los hombros al ritmo del tam tam tam ¡aye! ¡aye!
No se rían de mi ¿Eh? Acuérdense que vivo en un lugar inhóspito del tercer mundo. Si se ríen los convertiré en ranas.
No se fijen mucho si hay errores aí mañana lo reviso.

¡ämonos que aquí espantan!



Adiós.














jueves, 15 de diciembre de 2016

1er deseo

No hay imposibles.
Todo se puede si uno lo quiere.
Bajo el amparo de esa frase pido un deseo:
Volver a ser un ser humano y no una gelatina.
Si lo pido con muchas ganas se cumple.
Ya está.
Cerrados mis ojitos espero el milagro.
Avísenme cuando los pueda abrir.
No culpen a nadie de sus tristezas, la vida es bella.
Me vuelvo a dormir.
Si les toca ser gelatina pueden escoger el sabor.
Quiero ser una de zarzamora con chispitas de ilusión.
¿Quién me va a decir que no?
¡Tarán!



¿Ya?





sábado, 10 de diciembre de 2016

Fulanita de tal


Vuelvo como si nunca me hubiese ido de ti. En tu memoria permanece intacta la figura perfecta que construiste para mi. Arrastrando los pies con el poncho deshilachado. El humo de cigarrillo me hace llorar. Te digo que no son lágrimas de amor. No mientas. Un traguito de tequila saboreando los buenos tiempos de aquel día en que nos conocimos. Sellado el pacto sin palabras ni miradas de soslayo. Si dices adiós pero que sea de a deveritas no nomás me dores la píldora.

Zutana, mengana, da igual doña Fulana de Tal, con mayúsculas rimbombantes pa´no pasar de oquis por la vida. Que sepan de tu alta alcurnia sembrada de pañales de manta y tortillas al comal. Leñita del monte calienta mi orgullo en este frío matinal de mi diciembre querido. Neblinas ciegas clávandote el filo luminoso de su existencia.

Envalentonada de aguardiente y pellizquitos de mezcal vámonos haciendo menos. Tú y yo nomás pa´que no haiga mucha gente. Fulanita de Tal de sendero anquilosado en azules alcanfor. Hazme la gracia de conocer tu  nombre inmune al olvido. Poseedora de incertidumbres y éxitos divididos, hazte presente en el atajo por nadie conocido..

El mundo se hizo chico.
En el habitante paraíso de desconocidos rostros pixelados. Millones de moléculas formando un rostro habitual desconocido. ¿Tienes barba? dime ¿de qué color tus ojos son? Céfiros azules. Mañanitas por doquier. ¿Eres blanco? Yo soy morena así de color mexicano. Dorada por el sol. Mejillas seniles color jitomate. Ah si entonces me hubieses visto, el mundo giraría al revés. Que no se diga que le temo al extranjero de piel falta de sol. Modosito y educado destila tu sabiduría sobre mi piel de hojas vírgenes de amores imposibles.
Bajo la vista, pecho erguido. rizos color noche silente esgrimo el orgullo.
Nadie escribe poemas al amparo de su locura. Nadie completamente cuerdo escudriña imposibles aventuras.

Celebremos pot todo lo alto lo mejor de la vida. Un tú y yo desconocido. Una historia jamás empezada. Un relato que no se contó con la fulanita aquella de poncho raído, risa cantarina. Pies de marmota, caminito de olvido.

Brindemos Poeta por este mundo en el que no nos conocimos pero si nos sentimos. Canta cuando puedas a tu musa mientras ella brinda por ti todas las mañanas.

Siempre he sido así, con un halo de tristeza en la mirada. Sonrisa tatuada de payaso triste, riéndose para sus adentros de los chistes bobos que a sí misma se cuenta para reírme de todos con los labios al revés.

¡Venga!






Musa de un Toro Salvaje

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí.