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jueves, 29 de septiembre de 2016

Pétrea

¿Alguien sabe cómo ser feliz sin sentirse culpable? No encuentro una razón de mi perenne ceño fruncido. Mis labios siempre están apretados. Me es más fácil llorar que reír o no. Es tan complicado dejar de ser dragón. Y cuando soy feliz -como al escribir- la culpa me señala diciendo: ese tiempo que estuviste ahí sentada se lo podrías haber dedicado a Barry o a Natalia o a tus hijos, o a... Reacia por costumbre a las fotos, dejo que me tomen algunas para ver si salgo bien. Tienen que agarrarme desprevenida para que la sonrisa no sea fingida. Me veo bonita... a veces. ¿Por qué maldita maldición me cuesta tanto estar contenta si es tan sencillo? Arruguitas. A Nati le gusta besar mis arrugas. Abrazo a todos, los beso con pena porque el nerviosismo me ataca y me hace sudar y pienso que doy asco. La cercanía de los seres que amo. La sinceridad del cariño de Los Apellidos Ilustres tantas veces rechazados por mi. Me gusta verlos, que me abracen, que se interesen por mi salud. A nadie enseñan a ser feliz. Uno lo aprende a madrazos igualito como yo. Disfrutar. Tan sencilla que es la vida cuando uno sonríe. Causé mucho daño a mi familia, a mis amigos con este carácter voluble, voluntarioso. No sirve de nada arrepentirse. Ni siquiera sé que ahora que soy un despojo de mi misma sirva el hacerles la vida un poquito feliz como ellos y como tal vez y en una de esas fortunas inesperadas también lo merezca. Si alguien sabe cómo ser feliz sin sentirse culpable que me lo diga. No hay formulas mágicas -sabido es- pero puede que en una de esas encuentre lo que he menospreciado en la vida: la sonrisa en mis labios. Hoy escribo desde el fondo del corazón con un cargo de conciencia. No puse mucha atención a Barry. Presté el iPad a la muñeca para que me dejara concentrar. Cuando terminé salimos a pasear bajo la lluvia con Natalia sentada en mis piernas y Barry empujando la silla de ruedas. Con que poco fuimos felices. Efímeros momentos que me hacen escribir desde el corazón. Escondido lugar donde sólo Barry ha podido entrar. Dio, kompatu min.
Aí los vidrios nos cortamos.

Ni hablar mujer trais puñal

Han pasado unos cuantos días, la caída no fue grave. Todavía no me río de ello. Conservo el grito que pegué en mis oídos junto con unos cuantos moretones en el brazo derecho y dolor en los dedos todos. Esta vez dolió más que tus palabras dichas sin dejo de misericordia. ¡Ay dolor! Me alegro no estuviera La Bella, se habría llevado un susto tremendo. De vez en cuando conviene aterrizar para ver qué tan firme es el suelo que piso. Dicen que después de una caída hay que levantarse de inmediato, sacudirse el polvo y seguir adelante. No pasó nada. Del dicho al hecho... Me quedé un rato tirada bañada en lágrimas, esperando una mano que me ayudara a ponerme en pie pero no había nadie. Desde abajo pude ver a Babo Alejandro ladrar desaforadamente. Pinche perrito ayúdame, ¿ya ves cómo eres? El chihuahua joven no entendía qué carajos hacía yo en el piso. Como sea, me duele todo. Y ya, nomás escribí para darle un poco de vida a mis letras color moretón. Ay, no digas más. los silencios parlotean más que las inciertas despedidas. Septiembre, neblinas, lluvia constante, melancolía nata. Época ideal de los renegados del clima caluroso. ¡Me caí! Snif. ¡Azotó la res! (me río para mis adentros). ¿Dices que me vas a cuidar más? ¡Ay amor ya no me quieras tanto! Ay amor olvídate de mi. Byecito.









viernes, 23 de septiembre de 2016

Los pasados de moda


Un dispositivo en la cabeza como pequeño casco o diadema emitiendo estímulos cada cierto tiempo a mi cerebro para caminar sin paralizarme. Lentes especiales con rayo láser facilitando la marcha cuando vaya por la calle, -lástima no sea de tu brazo-, Un guante dando estímulos para no temblar. Cuchara con mango especial permitiendo la comida llegue a la boca sin derramar una sola gota. ¡No más manchas en la ropa Florecilla de amor!

Zapatos especiales trabajando los estímulos para evitar la rigidez. Operación del cerebro para volverme a la normalidad en un 80 o 90 por ciento sin quitar el riesgo de quedar "tontita" el resto de la vida. De eso ni hablar, mi cerebro trabaja a marchas forzadas para no vivir en desatino. Con todos esos artilugios y más que olvido me convertiría en una especie de robocop.

Echo una ojeada a la vida ahora que estoy despierta, quiero decir en mis cinco sentidos. Mantengo los silencios con base en un esfuerzo por acallar todo eso que quiero decir pero que pocos están interesados en escuchar. Seamos honestos, la hipocresía es una forma de violencia no manifiesta. ¿A quién le gusta oír lamentos y quejas contra la perra vida -no te sulfures Emilio es pa' darle sabor al texto- que ni siendo tanto tocó vivir?

La cabeza semivacía. Voy ligera de equipaje en el tren de no hay marcha atrás. Vivo los últimos de mis instantes, pocos o muchos igual da. Desecho recuerdos como barata de verano. Administro muy pero muy requetebién lo que quiero guardar en la memoria ocupada casi por Natalia. Con ella al lado el aprendizaje es constante. Tiene un genio de la patada pero cuenta con el plus de su sonrisa y don de gentes.
En la calle la saludan más que a mi. En honor a la verdad no se me acerca ni el perro. Mientras menos visible mejor. Así no me preocupa el rumbo que tome mi pelo ni que nadie descubra la ternura ignota de mi mirada o si traigo el ceño equivocado.
No deja de asombrarme la capacidad que tiene Natalia para sonreír, la misma que tengo yo para no hacerlo. No puedo sonreír a quien no conozco ¿habrase visto tal pesadez?

Y bueno...

Decían los viejos, ancianos, rucos, los pasados de moda de mi pueblo -es un decir porque yo ni de pueblo soy- que los padres pagan con los hijos lo que hacemos a los nuestros pero los expertos nunca dijeron nada de los nietos.

Dios o quién sea me mandó a Natalia para practicar la paciencia. Me mantiene todo el tiempo ocupada. Cuando estoy despierta -la mitad del tiempo- peleamos, discutimos, vociferamos terminando abrazadas diciéndonos palabras de amor eterno. Nadamás no me aprietes porque tienes mucha fuerza.

Siempre estarás en mi corazón abuela.

Cuando logro estar sentada permaneciendo despierta, el mundo puede girar al revés sin que me altere un ápice su mediana redondez. ¿A quién le importa si has dejado de quererme o si mi nombre te dice nada?

pero...

Los científicos deberían de crear un dispositivo para despertar al abuelo o abuela con un pinchazo entre ceja, oreja y media madre antes de que los nietos hagan una travesura como cortarse el pelo que cae sobre la frente y no deja ver nada abue. Amansar a base de caricias una catarina al punto de quedarse quietecita quietecita sin entender porqué ya no vuela o jalarle la cola al gato arisco.

Más que todos los dispositivos para tener una vida mejor me gustaría estar siempre alerta y no perder de vista a Natalia. Enseñarle a disfrutar la vida según yo aunque a veces y sin querer -lo jurito por mi Alter Ego- que no puedo evitar que aprenda lo que no debe.

-¡P*ta madre!

-¿Qué dijiste Natalia?

-Perdón pa' se me salió, no lo quise decir.

-Esas son palabras tuyas Flor

-Gulp-



















miércoles, 14 de septiembre de 2016

Después del trece sigue el catorce

Amanecí de buen humor amando peligrosamente a todo el mundo. Esto no puede ser. Algo me pasa. Debe ser una pesadilla. Los somníferos hacen su efecto. Duermo placenteramente. El mundo no puede ser tan hermoso. Pellízquenme o algo. Despiértenme o así. Esto no puede ser real. Los gruñones no son bienvenidos en ningún lugar.







sábado, 10 de septiembre de 2016

El enigma del ratón desnudo

Algunas veces me dan ganas de salir corriendo de aquí pero luego recuerdo que no tengo adónde ir y me quedo sentada.

Otras veces quisiera no ser la que cargue con la responsabilidad de guiar a La Bella por el camino correcto pero tengo presente el papel que juego en esta familia y asumo el reto por más que en las noches me saque un tache en la evaluación del día. Para Natalia no debe ser muy grato ver a su abuela dormida la mayor parte del tiempo mientras ella quiere jugar y bailar y reír.
La imperfección como un estado natural del ser humano me lleva a aceptar que a pesar de ser lo que hay no soy tan mal ejemplo. Las virtudes como la risa debieran ser contagiosas.

Otras tantas quisiera ser rana y tirarme en la piedra más aguda del río pero soy nomás una señora recostada en el diván de la marmota esperando a que venga una ola grande y me lleve al otro lado nomás para ver que hay más allá. Los ríos no hacen olas ¿o sí? sepa la bola.

Otra vez quisiera agarrar al toro por los cuernos y decir hasta aquí llegué pero recuerdo que no sólo es decisión mía y aunque siga habiendo cornadas no es momento de cortarme la coleta.

Una vez tuve ganas de aprender esperanto pero cuando le eché un vistazo a la primera lección me salí a  hurtadillas. Se acabó el pretexto para conversar contigo.

Hay veces que quiero decirte Te quiero pero los malditos peros forman un nudo en la garganta haciendo que me atragante con tantos que no te he dicho.

Tres veces he escapado de mi casa pero cuando veo lo mal que se lo pasa uno fuera regreso con el rabo entre las patas.

Muchas veces he querido decirte adiós para siempre pero lo tuyo y lo mío va más allá de un adiós solitario.

Alguna vez quise comenzar una vida nueva pero siendo yo la misma protagonista no hay manera. Siempre seré yo.

A veces quisiera que sonara mi teléfono y que llamara alguien inesperado pero me da miedo que del otro lado escuchen la trémula voz que poseo y termino por taparme los oídos. Es más fácil hablar por whatsapp porque mi voz no tiembla.

Una vez quise averiguar la aparición de un ratón desnudo en el patio trasero pero cuando me puse a divagar sobre cómo fue que llegó ahí, me da escalofríos.

Muchas veces quise hablarle a mi psicóloga favorita pero el motivo que no me permitía hacerlo era más fuerte que mis ganas de escucharla. Cuando la vea estoy segura que después de tanto tiempo me dirá que estoy sana. Me dará de alta, me abrazará acariciándome el pelo y me dirá hasta luego Flor. Nos marcharemos Barry, Laura y yo tomados de la mano, contentos y felices de haber superado la prueba más dura que el destino nos ha puesto hasta hoy.

Hubo una vez una reina carente de imaginación que acostumbraba a escribir tonteras después de sus largas noches de insomnio encerrada en el diván de las memorias idas.



Fin
















martes, 6 de septiembre de 2016

la MaLquEridA y yo

El cariño y amor por la MaLquEridA -que me ha dado tanto- impide terminar con esta relación. Es como los matrimonios de muchos años, uno ya no sabe si es amor o costumbre lo que los une.

Decir amor es lo correcto. (Lo demás suena prosaico, vulgar).
 
Ninguna de las dos se atreve a poner punto final. Alimentando lo inexistente con uno que otro beso furtivo. Sin atreverse a decir el adiós verdadero -ora si lo jurito que es de veras manito- definitivo. Y aí vamos viviendo día a día con la esperanza de que tal vez mañana la MaLquEridA y yo volvamos a estar juntas como antes sin siquiera detenernos a pensar por un instante que el antes es eso nomás.

Ya no existe como el amor de los viejos que no saben si es amor o costumbre lo que los une pero no se lo preguntan por miedo a la respuesta digo yo. Y se dan un beso por las mañanas y otro por las noches. Y de vez en cuando se ponen a recordar lo bonito que era antes.

Lanzando un largo suspiro sigue la vida. Pájaro mañanero piando sin contemplación alguna.

La costumbre y el miedo a vivir sin el otro une la melancolía. ¿Qué será de mi sin ti? Te juro que te amo. No hay que jurar el amor, solito se defiende.

Otro día más sin hablar, sin decir lo que sentimos porque puede que mañana todo cambie. El antes no va a regresar. Sin existir el mañana tiene nombre de esperanza. Hay muertos que reviven. Hay otros que ni siquiera muertos están.

Puede ser. Mañana.

El silencio invade mis delirios. Los viejitos no hablan, nomás se tocan las manos para ver si siguen vivos. Ya, adiós, me duele la cabeza. Chau. No quiero saber cómo es vivir sin ti.  Cómo será no existir más entre mis dedos. Las penumbras no gozan la existencia. Corazón acompasado.

¿Llegó la hora? La hora no llega, ha estado siempre ahí, cosa es de tener valor. Eso nomás.










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje