viernes, 18 de marzo de 2016

Rosa Rosita...

¡Lo encontré! Segunda parte del cuento de la pulga Rosa.

¡Albricias! (bueno no).




Después de haber saltado del Rottweiler donde vivía y ayudado a Rosa a salir de debajo de la correa del Gran Danés donde permaneció escondida, Joaquín y Rosa quedaron frente a frente. Sus miradas se encontraron. Un chispazo recorrió sus cuerpos . Traspasando la piel, el amor se instaló en el corazón. Los sentidos se fueron descubriendo al paso de los dedos. Tomados de la mano como estaban no sintieron el tiempo pasar de puntitas para no hacer ruido.

Se habían enamorado a primera vista. Cupido-pulga les había dado en el mero corazón. Ahí por donde circula el amor en forma de sangre y el latir deja constancia de saberse vivo, se había metido la punta de la flecha.

Joaquín vio a la más hermosa pulga. Con un vestido negro estampado haciendo resaltar la piel morena de Rosa. Bajo el vestido adivinaban las bien torneadas piernas. La tela caía sensualmente sobre su cuerpo acariciándolo casi sin tocarlo. El pelo plateado por unos cuantos rayos de luna descansaba sobre los hombros. Cara redonda, ojos cafés enmarcados por largas pestañas dándole al parpadear una suave brisa. Los labios carnosos pedían ser besados. Sonrisa apenas dibujada y un suave perfume adornando todo su cuerpo. Rosa era la belleza hecha pulga.

Pero como en todo, si no hay un pero la vida no es vida. Rosa tenía un pequeñísimo defecto, era muy celosa.
Cuando vio por primera vez a Joaquín dijo, de aquí soy. Vio en él al pulgón más guapo del mundo.Tenía los ojos pequeños. Nariz media... media rara porque era un poco extraña.
La boca de labios delgados, dejaban entrever dos hileras de dientes bien cuidados. La barba de candado lo hacía verse más atractivo. Cierto que tenía una incipiente calva que cubría con una gorrita mamona para que no se escaparan sus pensamientos pero eso no influía en nada para hacerlo ver mal.
Por debajo de la gorra asomaban algunos hilos blancos adornando las sienes. Joaquín emanaba un perfume excitante haciendo que Rosa se transportara al cielo de las pulgas.

Vestía playera color crema. Pantalón de mezclilla y una chamarra azul marino haciendo juego. Era muy atractivo pero nada le ganaba a su risa. Era como una ola de felicidad cuando reía.

Era muy alegre. Cascabel de flores.  Cuando vivía en el Rottweiler, tenía entretenidos y  muertos de risa a sus amigos pulgones quienes brincaban a su alrededor  pidiéndole les contara chistes o que les platicara de su vida que contaba de forma muy graciosa.
Las mujeres lo seguían por su forma de ser tan extrovertida. Alegraba  a todo aquel que lo escuchara.
Aunque no todo podía ser color de rosa. Joaquín tenía un defecto: era ojo alegre o como decimos en mi pueblo, mujeriego. No podía evitarlo. Le gustaban mucho las mujeres pulga.

Así pues, visto lo visto quedaron prendados con cualidades y defectos uno de la otra.

Habiéndose mirando con ternura, Joaquín acercó su boca a la de Rosa sin poder resisitirse a besarla. Ella aceptó cerrando los ojos tiernamente, permaneciendo así hasta que el aire les faltó, retirándose sólo para mirarse fijamente de nuevo.
Los suspiros se escapaban yéndose a posar al corazón de cada uno.

Empezaron a caminar tomados de la mano lentamente por el lomo del Gran Danés yendo a sentarse en medio de las orejas del plácido can mientras este tomaba el fresco de la tarde.

Se abrazaron aún tímidos. Joaquín posó su mano sobre el hombro de Rosa, ella lo abrazó de la cintura. Ninguno de los dos había dicho nada. Se comunicaban con caricias y miradas. Abrazados miraban el amor como se posaba en sus corazones de pulga.
Una mariposa blanca pasó frente a ellos saludándolos con dos piruetas, para después perderse en las ramas de un árbol.

Permanecieron viendo las nubes pasar cargadas de agua. Los pajarillos correteándose unos a otros. El sol al verlos tan enamorados decidió meterse temprano dejando una tenue oscuridad para que los amorosos aprovecharan para volverse a besar.

Un ruido hizo que se separaran. No, no era nadie. era la panza de Joaquín que no había comido desde la mañana y estaba reclamando alimento.
Con una sonora carcajada, explicó que no había probado alimento y su panza tenía la costumbre de quejarse ruidosamente sin importar importunar a quien estuviese al lado.

Así pues, no teniendo más remedio Rosa -ella quería seguir besando esos labios delgados-, le ofreció una sangría aceptándola gustoso. Ella también bebió una poca.

Saciada el hambre, el pulgón tomó de los hombros a Rosa, acariciándolos lentamente. Tenían una suavidad de durazno que lo estaban enloqueciendo. La atrajo hacía él mientras Rosa metía las manos debajo de la chamarra, abrazándolo y posando su cabeza en el pecho de él aspirando de nueva cuenta el excitante perfume y escuchando la música acompasada del latir de su corazón.

Había llegado la noche sin sentirla siquiera, embelesados como estaban.caminaron hacía los cuartos traseros del Gran Danés, donde Rosa tenía sus aposentos.

Pero...

¡No por dios!, Rosa no podía dormir con un extraño. Joaquín creyendo que tendría esa noche el cuerpecito de Rosa entre sus manos, saboreaba ya el momento de acariciar los hombros de durazno. Besar esos labios carnosos que se le ofrecían como una manzana lista para ser mordida.
Así que cuando rosa le dijo: Nel... no... never... nunca... ¡jamás!. No acostumbro dormir con extraños hasta que dejen de serlo. Rompió de tajo los sueños de dormir calientito.

¡Toing!

Rosa le indicó a Joaquín donde dormir mientras cerraba la puerta de la recámara dejándolo con un palmo de narices.

¡Oye! - grito Joaquín a través de la puerta -  ¿cómo te llamas?.

-¡Rosa!, ¿y tu?

-Yo no, yo me llamo Joaquín! jajajaja

Rosa... murmuró Joaquín. Rosa... Rosita... Rosita bonita...
¨Rosa Rosita, con tu aroma me confortas de día y de noche¨... empezó a cantar emulando a Pedro Infante.
Daba saltos de alegría por todo el cuarto, imaginando abrazarla, la tomaba entre sus brazos, la llevaba bailando por cada rincón del Gran Danés o lo que es lo mismo, por toda la casa.

Saltó a la cama poniendo las manos bajo la cabeza, cerró los ojos pensando en esa piel delicada que había tenido muy cerca y que le había trastornado la cordura.
Dejando escapar un largo suspiro se quedó dormido.

Continuará..





















16 comentarios:

  1. Bueno sí: ¡Albricias!
    Es precioso el cuento de Rosa.
    Quiero la continuación.
    Besos.

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  2. rosita se hace la difícil, pero que tenga cuidado que ese joaquín se las trae.

    besos

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  3. Qué coqueta y tierna Rosita! Un ser delicioso.
    Aquí, ni líos de pareja, ni problemas familiares, ni abandonó de hogar, jejje
    Así que, a la espera de otro capítulo!!!
    Besos

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  4. Qué coqueta y tierna Rosita! Un ser delicioso.
    Aquí, ni líos de pareja, ni problemas familiares, ni abandonó de hogar, jejje
    Así que, a la espera de otro capítulo!!!
    Besos

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  5. Jo.... yo alucino con tu imaginación... es algo que no he visto en mi vida... qué buenoooooo...

    En ti viven felices todos los personajes imaginables.

    Besos.

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  6. Genial, 'Malque'... parecen tan reales... con sus virtudes y defectos... ¡y son pulga y pulgón!

    Qué bueno que encontraste la segunda parte.
    Y después de leerla, ya hay ganas de la tercera... :))

    Un beso y un cálido achuchón!

    :)

    PD: No eres ninguna 'cuentacuentos en desuso'. Te lo digo yo que soy alérgica a las pulgas, pero éstas me caen y pican muy requetebien... ;)

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  7. ¡Albricias!!! (creo que está bien utilizado, jajaja ...) Esto es ¡¡¡relindo!!!, este cuento es para enmarcar, y en todos los aspectos.
    Voy a hacer una prueba, fui a buscar la canción de Pedro Infante, no sé si saldrá bien, pruebo:

    Canción

    Para Malque, la mejor narradora de cuentos, una persona especial y entrañable.
    Muchos besos, mi querida Malque, y a Bella.
    Es un cuento que no se puede "aguantá" de lo ¡rebonito!!!

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    Respuestas
    1. Salió bien.
      Querida Malque; ¡¡¡muchos besos!!!
      ¡Feliz día!!!

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  8. Asi siempre son las pulgas cuando uno las quiere agarrar ¡huyen cobardemente!

    Besos

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  9. A mi me pasa lo mismo que a Toro realmente me asombras mujer,abrazo grande.

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  10. Qué tierno :)
    A ver cómo acaba...
    Abrazo y buen fin de semana

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  11. ¡Que rico!
    Un poco arisca Rosita ¿No?
    Aunque así mejor les sabra cuando ella quiera...jajaja
    Besos y salud

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  12. Esta Rosita, no parece muy fácil de trato ¿no?
    A la espera de la continuación del relato.
    Besos de primavera

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  13. Una sangría!!! jajajajaja qué bueno MaLquE!!

    abrazo =))))

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  14. Que bonitoooooo!!! Te quedas con las ganas de contemplar los "arrechuchos" entre el gran danés y y la traviesa y preciosa Rosa.
    Dime ¿porque tú eres tan capaz de hacernos felices y sonreír, o reír a carcajada mejor, a cuantos te leemos?. Ya ves...la vida al revés.
    Esperamos Malque.

    Besos preciosa y un abrazo enorme.

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  15. Estoy desando leer como sigue.....precioso!

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La dueña de este blog, una parkinsoniana medio reina medio bruja, prófuga de la cordura, fan sin estilo del poeta trashumante y amante sin suerte de Enrique, agradece la visita y comentarios los cuales serán respondidos cuando el modo off impere en su mente (el modo on lo ocupa para caminar enfundada en sus secretos, sin bastón ni artilugios mágicos). No desespere, tarde pero devuelve la visita (si es que no lo olvida antes de abandonar este sitio).
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la MaLquEridA

Musa de un Toro Salvaje

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí.