miércoles, 21 de enero de 2015

Somos rumiantes

Sentadas muy juntitas, ella y yo aprendemos de la vida.
Una vaca pinta. Una becerrita de ojos rasgados .
Las dos nos enseñándonos secretos.
Desmenuzando plácidamente querencias arrojadas al vacío inepto de la melancolía nos sentamos por la tarde a mirar silencios costumbristas. Las campanas de la vieja iglesia llaman a nadie, los fieles se han alejado. Fe perdida mucho tiempo ha.

¿Por quién suspiras abuela?

Trocitos de nubes rojizas sabor a añoranza. Cachos de cielo lastimosamente azul asoman por la ventana. El viento feroz mueve las campanas, metiéndose por las rendijas, con un severo ulular inquieto nos trae aromas de anís y laurel de aquellos domingos relucientes.

Dime qué olvidaste del pueblo al que no volverás.

Encima mío, sentada en mi panza -su lugar favorito para retozar- retoma la niña recuerdos recientes. Me pones nerviosa abuela, dime qué piensas.

-Somos rumiantes mi niña- 

Entendida de lo que es un rumiante mueve el rabito espantando moscas imaginarias. Esa sonrisa coqueta mi niña no se la enseñes a nadie que mía sólo es.

Me veo con ella en el pasto tiradas, mirando el infinito, andando juntas el camino que nos ha de llevar a ser inseparables. Juntitas las dos esperamos a la tarde benévola, tímida de sol.

Ella tritura en sus manitas las sonrisas de sus padres. Mamá y papá... mamá y papá... mamá y papá repite en sus sueños cuando ellos no están. Acunándola en mis brazos le lleno de besos la carita de princesa. Mamá y papá no se encuentran muñeca pero estoy yo. 

-¿Hasta dónde me quieres abuela?- pregunta con su claro vocabulario de niña mayor camuflada en un ser pequeñito.
-Más allá del cielo preciosa, hasta allá lejotes, donde el fin no existe.

Somos rumiantes le digo.

Yo, una vaca pinta de ojos grandes con pestañas de aguacero miro el horizonte esperando al que ha de llegar.

Ella, becerrita tierna muge Te quieros a Matías, su primer amigo con el que sueña y se divierte en la escuelita. Un beso en la nariz cura la gripe de Mati. La niña lo quiere. El niño la quiere. Tierno amor infantil.
Shhh abuela, no le digas a nadie.

Así los días, nos encuentra el que llega. Peleándonos, jugando, besándonos, durmiendo juntas. Rumiando trabalenguas y palabras nuevas. Haciendo deberes a tan temprana edad.
Vaquitas de ternura mirando la vida pasar. Yo echada a un lado de la monotonía. Ella abrazada a mi cuello relata cuentos que nos hacen soñar. Ambas dos a la par de juntas como dice por ahí alguien a quien no conocí.

-¿Qué somos abuela?-

Somos rumiantes de vida mi niña, rumiantes de vida nomás.


















35 comentarios:

  1. ¡Me encantó la analogía! tan pacífica, tan llena de cielo azul y pasto verde. Qué bonito es disfrutar cosas tan simples con quienes amamos.

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  2. qué bella personificación hecha poema.
    Así, en lo más cercano y querido es donde tan fácilmente hallamos la felicidad. Sin dobleces. Sin artilugios complicados de esos que tiende como trampas la vida en derredor.
    Me ha encantado
    Besos

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  3. me gustan las preguntas sin respuestas de la niña. uno también termina pensando en ellas.

    besos

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  4. Amor infinito... qué más... creo que no hay mayor felicidad mmm abuela-nieta, es lo más.

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  5. ¡Guau!!! de lo mejor que te he leído!!!!!!!
    abrazo amiga,¡me encantó!!!

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  6. Siempre y cuando le enseñes a la pequeña que no vale la pena rumiar resentimientos creo que todo irá bien.

    Suerte

    J.

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  7. Porque es de lo que hablamos, de rumiar resentimientos y eso es malo... José A. García tiene razon. Beso.

    Salud.

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  8. Cada día escribes más lindo Malque: Te felicito.

    Besos.

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  9. No se qué decir, a veces rumimos pensamientos.
    Un beso.

    ( amapola azzul)

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  10. es " rumiamos, " , perdón, Malquerida.

    Y supongo que al final nos terminamos bebiendo la vida...
    Besos .

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  11. Me deleito con tus escritos y hoy me diste un pellizco en el corazón que volvieron mis ojos acuosos.
    Un beso

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  12. Hermoso escrito, me has emocionado.
    Besos

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. Que Mocho texto, me fascinó Bienque... Yo seré yo un rumianteeeeee

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  15. Rumiantes y con cuernos de tantos golpes que la vida nos va dando...
    Un escrito lleno de nostalgia, ternura y la analogía del que empieza y el que termina una etapa. Hoy me dejas como vaca mansa rumiando en el establo porque el campo esta blanco por la nieve :)

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  16. Somos rumiantes, no más. Me ha encantado. Enhorabuena por el blog.

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  17. Enhorabuena por tus bellos relatos. Me encantas Malque.
    Es un placer venir a leerte. Me emocionas muchisimo
    Un beso querida amiga
    Isa

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  18. A mí los rumiantes son animalitos que me caen muy bien. Me inspiran mucha ternura, igual que tu texto. Un besote!!!!

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  19. una hermosura!!

    para celebrar esta abuela y su nieta!

    un cariño grande,

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  20. Cuanta razón llevas

    ... un abrazo !

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  21. Hola Flor María, precioso, una buena lección de amor a la vida y a esa pequeña y Bella nieta.
    Me encanta escucharte (leerte) y según te voy escuchando voy viendo esos ojos enormes de esa niña viendo la vida en compañía de su abuela. Tienes un cielo enorme sentado en tu panza. Que sigan disfrutando muchos años y rumiando la vida poco a poco. Enhorabuena. Esa niña aprenderá muchas cosas de ti
    Saludos y abrazos

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  22. :-) Momentos de ternura y paz viviste y después escribiste. Y es que sí: somos rumiantes...

    Un abrazo, Malque :-)

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  23. Rumiantes tiernísimas.....
    Como dos caramelitos.

    Besos.

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  24. Que bonito...
    ¿Quien terminará aprendiendo de quien? :)
    Besos y salud

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  25. Me encanta el texto, porque me transporta, a una edad inocente. Con qué naturalidad escribes este relato de vaca y becerrita. Entraña aprendizaje y amor. Lecciones de vida, en una manera de fábula, que sólo vos, Malquerida, manejas con escritura silvestre. Un abrazo desde estos afectos colombianos. Carlos

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  26. También soy rumiante y sueli rumiar mi cólera.

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  27. Esa niña tiene mucha suerte de tener una abuela tan tierna como tú, eres maravillosa y la niña una muñeca linda.
    Besos a las dos

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  28. Esa niña tiene mucha suerte de tener una abuela tan tierna como tú, eres maravillosa y la niña una muñeca linda.
    Besos a las dos

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  29. Precioso. Hablando de tu nieta se te va cayendo la ternura a cachos. Leyéndote recordaba ese tiempo atrás en el que decías que la niña no te quería. Ya ves qué pronto ha aprendido que no va a encontrar en ningún sitio un cariño mejor que el de su abuela. Esos momentos que está pasando contigo son impagables. Le dejarán huella para siempre. Felicidades por esa relación.
    Besos.

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  30. Tambien los humanos somos carnivoros mamiferos Si fueramos mas alcalinos estaria mejor Para nosotros un cuerpo no debe ser tan acido Para estar saludable ...bueno esto es otra cosa ...felicidades por tu blog se me iso muy interesante

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  31. Mascando todo el tiempo, recuerdos, rencores y esperanzas, somos rumiantes mascand todo el tiempo perdidos en nuestros sueños, hambres y deseos.

    Besos

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  32. Y, rumiado la pasamos, rumiando día a día nuestra propia vida.

    Un abrazo.

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La dueña de este blog, una parkinsoniana medio reina medio bruja, prófuga de la cordura, fan sin estilo del poeta trashumante y amante sin suerte de Enrique, agradece la visita y comentarios los cuales serán respondidos cuando el modo off impere en su mente (el modo on lo ocupa para caminar enfundada en sus secretos, sin bastón ni artilugios mágicos). No desespere, tarde pero devuelve la visita (si es que no lo olvida antes de abandonar este sitio).
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la MaLquEridA

Musa de un Toro Salvaje

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí.