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lunes, 29 de diciembre de 2014

Larry, Larry...

-Acércate para que te huela y te reconozca- ha dicho mi hija cuando el perro de mi hermano -o sea su mascota, no crean que mi hermano es un perro o así le digo porque estoy enojada con él- nos ladraba furiosamente queriendo zafarse de su cadena.
Y aí voy de madreardiente toda mona a acariciar a Larry que así es como se llama el can. Psss psss perrito, perrito.

Tenía a su lado el plato de croquetas. Yo creo me vio hambrienta porque apenas acerqué mi pie y ¡mocos! que lo pesca en menos de que lo cuento.

¡Suéltame ente del mal! ¡Vade retro cancerbero del infierno!

Metido entre sus fauces, mi pie era un juguete movido a diestra y siniestra. Como soy muy ecuánime y no me asusta un pinche perro lanudo, jalé con fuerza pero Larry no lo soltaba. Forcejeamos un ratito tampoco fue mucho no vayan ustedes a creer que fue lucha de cuerpo a cuerpo, máscara contra cabellera o así. No. Después de unos instantes lo soltó quedando sana y salva de semejante monstruo, mientras los demás reían nerviosos. La verdad es que pensaron que me haría daño. Larry es muy fuerte. 
Sus dientes dejaron un hoyo del tamaño del mundo a mi bota. El dedo gordo que fue el que alcanzó a morder no sufrió daños. Lo supe cuando al ir con la señorita podóloga ratifico que estuviera completo.

Ya decía yo que por algo permanecía lejos de la entrada y amarrado. Me daba pena. Claro que no sabía que a ese hijo de belcebú le gustaba comer señoras hermosas.

Y ya es todo, debo irme. Santa me dejó sin internet quién sabe por cuanto tiempo. Este post fue algo así como un coitus interruptus. Apenas voy gozando escribir y ¡mocos! me tengo que ir.

No me extrañen, o si, aí ustedes saben.

Click!








martes, 23 de diciembre de 2014

Es lo que hay y nadamás




Yo cuando me levanto



Porque el querer ser otros habla mucho de que no te gustas a ti mismo.

Si se trata de querer, quisiera no ser enojona ni celosa ni puntillosa ni gorda ni antisocial ni estar enferma ni tener que ir al hospital nunca más en la vida ni escribir tanta estupidez.
Si se trata de querer quisiera ser afable y tener una sonrisa linda y querer a todo el mundo incluyendo a los gusanos y tener palabras sabias para dar y repartir sin temor a que se acaben y dejar de ser gorda y comer verduras sin sentirme rumiante y tener muchos amigos para que nunca me sienta sola aunque la soledad me guste y ser sana para siempre jamás y que las pastillas que tome sean nomás para suavizar el aliento y escribir como esas mujeres que todo el mundo quiere porque tienen mucha luz e inspiran a querer ser mejores. Eso si, no me gustaría ser la madre Teresa de Calcuta, eso no. 

Si se trata de querer, quisiera ser y no sólo estar sin estar.

También quisiera que ya fuera 25 y no preocuparme por el aseo ni por bañarme ni por la hora de toma de  medicamento ni por tener que usar tenis para evitar caerme ni por tener que poner cara feliz ni por tener que comer por obligación ni por abrir regalos que seguramente no me gustarán ni preocuparme por estar bien peinada ni por tener que sentirme obligada a algo que detesto hacer y hacerlo para quedar bien para que no me digan que siempre yo y mi afán de notoriedad. Quisiera ser segura de mi misma y no tener miedo a le gente ni tener miedos, temores ni circunstancias. No tener miedo a quedarme sola y enferma. 

Porque quisiera no cargar con el ser yo soy como quiero ser y al que no le guste.

Quisiera no preocuparme por ser mejor persona porque para eso tendría que creer en los milagros. Tener fe, ayudar a los demás en lugar de quejarme poniendo manos a la obra. Ser un ejemplo y de esta forma hacer un mundo mejor y que no quede por mi pero... de buenas intenciones están llenos los panteones. Me conformo con ayudar a los que están al alcance de mi mano. No acepto sobre mi espalda el peso de ser el ejemplo de nada. Demasiado para este mi cuerpo pequeño.

Si de querer se trata quisiera estar dormida. 
Si, eso mismo quiero y despertar hasta el jueves cuando todo haya pasado.
Porque quisiera entrarle al circo pero mi sentido común dice que no. Porque de nada sirve que me digan que soy la mejor, mientras no me la crea será tiempo perdido. Porque este blog seguirá siendo el saco de mis frustraciones y desahogos. Porque eso es mejor, no me siento responsable de con lo que la gente se quede de mi. Porque yo sólo escribo. Porque si se trata de elegir, elijo quedarme conmigo hasta el final. Porque algunos disfrazan sus sentimientos escribiendo frases positivas. Porque otros ocultan su realidad. Porque yo prefiero sin tapujos decir lo que siento sin querer ofender a nadie. Porque siempre tendré algo que decir.

Porque con todo lo mala que pueda llegar a ser, sigo creyendo muy en el fondo que la vida hasta hoy es digna de vivirse y el que diga lo contrario por mi puede morirse. Será su elección.

Quisiera ser todo lo audaz y valiente que es la MaLquEridA pero debo conformarme con ser la miedosa que es Flor de María. 

Es lo que hay. 
Soy lo que hay y nadamás.








sábado, 20 de diciembre de 2014

De frustraciones y estaturas vacilantes


La Reina Hongo en su computadora, gracias.

Cuando digo que los que me leen son muy afortunados de no conocerme en persona deben creerme. Sé lo que les digo, deben hacerlo sino juzguen ustedes mismos:

Anoche estaba muy mona dándole duro a las teclas porque quería escribir algo para la posada de los parkinsonianos, ya lo había comentado. Aí stoy, escribe que te escribe cosas bonitas según yo porque quería impresionar y bla bla bla. 
Era la medianoche, los perros dormían, Calixto tomaba su baño de luna en la azotea, Barry dormí... ah no, quién sabe dónde andaba. La música de lejos sonaba duro y duro. Los fantasmas acechaban para no dejarme dormir.  
Del texto saqué muchos borradores. Cerca de las dos de la mañana terminé. Lo leí mil veces, corregí otras tantas. Por fin quedó, no muy a mi gusto pero algo es algo dijo un calvo cuando le salió un pelito.

La cosa es que mientras escribía pensaba que tenía que levantarme temprano, buscar la ropa que me pondría, desayunar, dar de comer a los chihuahuas, al gato y todo eso. El sueño se me espantó. Escribí tonterías en el blog. Comenté en algunos. Cuando vi que era muy tarde cerré mis ojitos y me dormí.
Desperté a las cinco y cuartto, caray eso no es dormir esas son payasadas.

Empezó el calvario.

Como no dormía me puse a ver el celular. Espío quién anda despierto. ¡Ajajá! Si son mis hijos les digo que se duermen -de todos modos no me hacen caso, nomás es para sentir que aún tengo autoridad sobre ellos, ¡ay que tristeza! Si son mis amigos los conectados me pongo a platicar y si no hay nadie reviso la hora en que estuvieron conectados. No entiendo de qué me sirve pero lo hago.

¡Dios! no puedo ser más patética estoy escribiendo todo lo que hice, joder como dice alguien que conozco.

Para terminar rápido que miren que ya llevo muchas letras y nomás no acabo les digo que:

Pues nada, me levanté de malas -¿Yo de malas? ¿en serio?- me enojé con todo el mundo. Con ustedes no porque viven del otro lado del charco y de mi monitor. Mi furia no los alcanzó. ¡Loa a dios nuestro señor!
Hice berrinche. Pataleé, me enojé dando rienda suelta a mi florido lenguaje, vociferé en mi mente y en el whatsapp con Laura. Perdón Kiku pero tú tienes la culpa, para qué te cruzas en mi camino. Mis acompañantes a la posada estaban desvelados -ya saben, diciembre y sus comidas de compromiso- y yo estaba muy molesta por algo que ni vale la pena mencionar.
Mi grado de frustración debería ser del tamaño de mi estatura así se me quitaría rápido pero no, duró más de medio día. ¡A la horca conmigo!

Y ya, eso fue todo. Trataron de convencerme que fuéramos pero cuando digo no es no. Además no me había bañado ni desayunado, no podía caminar, era muy lejos y patatí patatá.

´tonces no fui. Me quedé con las ganas de conocer a otros que como yo tiemblan y no precisamente de emoción o sease parkinsonianos. 
Mi texto lo guardé para mejor ocasión. 

Tardé mucho para ponerme de buen humor. No hablaba ni me reía. Soy el diablo cuando me enojo, ya les dije ¿no?
Una cosa buena que trajo el haberme puesto fúrica fue que después de muchísisisisisimo tiempo volví a prepararme el desayuno. Mis manitas lo hicieron. No tiré nada, no me quemé, salí salva de la cocina. Cierto que calenté café y unos huevos con tortillita dorada ¡ex qui si tos! contando con que no me gusta el huevo igual mi desayuno me gustó. Lo siento por Barry que se quedó sin desayunar pero él tuvo la culpa y no se hable más.

Parece mentira pero con ese pequeño acto estoy comenzando mi independencia. No es cosa de risa. Estoy buscando trabajo a ver de qué encuentro. Queda descartado el de fotógrafa porque me salen movidas las fotos (humor negro).Ay.

Y bueno ya, es el último post que escribiré en este año -sí cómo no- de cosas tristes porque la verdad la verdad me da pena que en la mayoría de los blogs todo es dicha y felicidad y el mío es muy quién sabe cómo. 
Voy a dejarme atrapar por el espíritu navideño como todos los años en víspera de navidad me pongo muy alegre.
Seré un poco hipócrita -es la verdad- daré abrazos que no me nacen, repartiré besos como de Judas y sonreiré como miss alegría con la manita saludando. Corto corto, largo largo. Claro que también doy besos y abrazos sinceros tampoco es que sea tan ruin. Pero juro que no hay nada más feo que el cariño obligado de navidad y año nuevo.

Así que, un adiós corto del tamaño que dura la noche.

Qué post tan largo ¿no? no importa al fin es domingo y los domingos se permite todo incluyendo textos sin sentido como los míos.

Abur

















San Pascual Bailón

Ya terminé el escrito para mañana. Tuve que ponerme las pilas. No se me ocurría nada. A ver qué sale. Si les gusta que bueno y si no, ni modo. No es lo mismo que me lea alguien a quien seguramente no veré en mi vida a leer frente a nosécuanta gente. Me estarán viendo a los ojos y ni como ocultar los míos, olvidé mis lentes en casa de Bruno. Tengo tantos nervios que hasta estoy temblando. Le diré a Laura que lo lea, yo no estoy preparada. Como dicen algunos, nervios mil. San Pascual Bailón apiádate de mi. Otra vez hice algo :(

Yo y mi otro Yo

Tienes razón, me frustro rápidamente cuando las cosas no salen como quiero. Ella lo dijo, soy como una niña, berrinchuda y caprichosa. No son horas para estar despierta. No tengo nada qué hacer. Duérmete. No puedo, tengo hambre. Come algo. Nomás hay pastel pero no quiero. Cierra los ojos y piensa en mi. No puedo, me duele la cabeza. Hace un año que todo empezó. No pienses. Es como si fueran unas por otras. Yo hago algo por ti y a cambio disfruto la vida... sin ti. Quiero a mi mamá. No mames pareces chiquita. ¿Qué tiene de malo querer a mi mamá? Nada pero no puedes querer algo que no se puede. Ni modo que reviva nomás porque tú quieres. Pues no pero si digo "quiero a mi mamá" es como si la llamara y con eso ella sabe de mi y ora por mi allá donde está. Estás bien pinche loca. Me duele la cabeza. Duérmete. ¿Ya viste que ya sé poner acentos en el iPad? Blah, ¿a quién le importa? A mi. Tengo sueño. Cuenta borregos. No, mejor canto. ¡Ándale, buena idea! Todos todos se divierten menos yo... Esa canción es tan vieja como tú. Pos si pero es la única que se me viene a la mente. Bebe un vaso de leche. Nel, soy intolerante a la lactosa. Y yo soy intolerante a la latosa o sea a ti. Me duele la cabeza. Ya me lo dijiste tres veces. Pos así me duele. Tengo hambre. Ya deja dormir. ¿Tú crees que esté con ella? ¡Yo que sé! no preguntes estupideces. Pos no pero... Pero nada, ya cállate. No me calles. Si te callo. No me calles. Si te callo. Me callo porque quiero. Si si güerever. Oye, estaba pensando, ya estamos a veinte y no ha habido ninguna posada. ¿Y de qué te preocupas? No, si no me preocupo lo que pasa que no he oído nada de letanías ni los madrazas a la piñata ni las tertulias decembrinas. La gente está pobre. Acabas de descubrir el hilo negro, ahora duérmete o no te levantarás mañana. Si. Descansa. Igual. Oye. ¿Qué? Nada, nada. ¿Has soñado con tu mamá? Nel, ¿por? Por nada, duérmete. Todos todos se divierten menos yo... ¡Shhht! Oye. ¿Qué? Tengo miedo. Tú siempre tienes miedo. Si. Yo te cuido, no tengas miedo. Ya quiero que sea mañana. Deseo concedido, ya es mañana.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Crisis de los 30

Hoy

Es un día normal como todos. Es viernes por si alguien tenía duda. Viernes de Cinderella Star y su caótica existencia comprendida en varias formas de amar. Musa y señora de su casa -no conoce otra forma de vida- relame sus amores los viernes por la noche. Duerme feliz. Los viernes por la noche son el final perfecto para una semana sin normas. Como quiera que sea Cinderella Star duerme.


Mañana

Se llega el día que no pensé. La primera reunión de parkinsonianos a la que asistiré después de tanto tiempo. No estoy preparada pero ¿quién lo está? Mañana el futuro lo veré al alcance de mi mano. Soy fuerte. Mañana sabré qué tanto.


Ayer

Fue mi cumpleaños. Pude repasar mi vida. Vi hasta dónde he llegado. No pude evitarlo. Me puse a llorar. Tuve una crisis existencial. Me vi gorda, enferma, triste y no me gustó. No me gustó ver que si el final llegaba ayer, no me habría gustado acabar de esta forma.
No es un final digno para alguien que ha luchado mucho terminar así. Sería mi propia heroína derrotada. Tirada en el suelo. Flor marchita sin remedio.
Barry me ayudó ¡por dios! ¿por qué estás en el momento exacto de las caídas emocionales? Y aí vienes con tus besos y caricias a decirme que todo está bien.
¿por qué tienes que ser tú el que me levante cada vez que me caigo? ¿por qué tienes que ser tú el que se beba mis lágrimas? Como sea. Me puse a llorar mientras ponía la lavadora. Tengo una extraña relación con mi afán de lavar cuando algo grave me sucede y mi no saber qué hacer con mis tristezas.
Después cambié las plantas de maceta. ¡Tan bonitas con sus espinas y todo! Quedaron bellas. Lloré sola en el patio. Y como diría un poeta que conozco: Regué las plantas con lluvia salida de mis ojos. Después ya, se me pasó. Laura -siempre Laura- salió a comprar un pastelillo. Fui feliz. Por la noche otro pastel con toda la familia. Regalitos, hongos, un correo inesperado, un poema, un todo para dormir sensata.



Buenas

En un tiempo inventado leí un poema dedicado a la musa del mes de abril. Muy bello. Los poemas dedicados a ella son salidos del alma de alguien llegado de otro lado del mar. Un poeta que ha escogido de musa a un ser tan peculiar.

Y así mi vida. Tuve una crisis igual a la que tienen algunos que llegan a los treinta. No la tuve en su tiempo. Pasé de 30 hace mucho. Fue una crisis existencial casi al doble. Casi porque me falta mucho para la segunda vuelta. Está bien, no mucho pero algo es algo  

Y ya. 

Se me ocurrió para mañana escribir algo. Lo hice desde el lunes pero en mi mente. Lo quise pasar a la hoja imaginaria y no me sale. No me queda tan bonito. ¿Y ahora cómo le hago si mi mente está bloqueada? Yo, mi bocota y el miedo a quedar mal. El miedo es inherente a este hongo sui generis.

Fin













miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿A dónde se fueron los grillos?


Pongámoslo así:
Dijiste NUNCA, 
manoteaste, vociferaste, negación profunda.
Nunca es un no rotundo.
Nunca iré,
Nunca estaré ahí.
No con los demás como yo.

Nunca nunca nunca.

Pero...
Los nuncas existen.

Llegan
te dicen: Vas.
Aceptas
no con resignación,
a sabiendas de lo que va a pasar
dices si
porque
tienes la gloria de conocer tu futuro.

Valiente en vías de extinción.

No hay más que hablar.
Por eso niña linda te digo:
Nunca digas nunca,
porque tu nunca ya llegó,

Némesis de tres fortunas,
el sábado por la mañana
llegando del brazo de quién no esperabas.
¿Qué vas a hacer?















domingo, 14 de diciembre de 2014

Solo quería que supieras que anduve por aquí

Es día de terapia, amanece helado el ambiente. Tengo sueño, quiero seguir durmiendo. Me arrellano en mi camita. Hoy no estoy para nadie. De verdad, hoy no quiero poner los pies en el suelo.

Tengo frío. Puedes abrazarme si quieres.

Mis ojos están cerrados. Hace cinco minutos el despertador sonó. No quiero saber nada. Sólo por hoy quiero seguir durmiendo. Los demonios que me habitan piden una tregua. 

Con un pitido estruendoso, la conciencia avisa en estos mis oídos eternos que no puedo quedarme en cama. Desfilan muy serias las razones del porqué no debo echarme a descansar como si no debiera nada. Desfile existencialista. Dime qué piensas de mi,

¿Le debo algo a alguien?
Que levante la mano aquel por mi ofendido, hoy pienso pagar los daños.

Y miro a Laura todos los días levantarse cuando la noche aún no ha terminado de envejecer. No se queja que en el día de terapia deba hacerlo igual. Eso es verdadero amor me dijo quien yo sé. Mi hija me ama a pesar de no haber sido una buena madre. ¿Existen las buenas madres o me exijo demasiado? Madre perfecta dime dónde estás. Dime si existes, apiádate de mi.

Miro a Barry que a pesar de deslindarse de mi decisión de ir con la señorita médica, se levanta temprano y me sigue apoyando aún con la creencia de que lo que estoy haciendo no sirva para nada porque tengo claro lo que debo hacer y no necesito que alguien me lo diga. Lo que no sabe es que necesito a alguien que me escuche, que me ayude a lidiar con esos seres abyectos que parecen dominar mi mente.

No temas yo cuido de ti, ya no te harás más daño. Ya estoy aquí.

Miro en la escena imaginaria a la terapeuta. Ella no dudó en casi regalarme su tiempo con tal de verme feliz entonces debo hacer mi parte. Si lo pensamos bien, no tiene porqué preocuparse por mi si al final de los tiempos soy una loca desconocida que un día entró a su mundo y quiso que se quedara en él por lo menos hasta que sane. La señorita médica lo dijo, usted merece ser feliz y yo la voy a ayudar.
¿Por qué lo hace? Lo sé, ella me lo dijo. ¿Cómo alguien como yo puede inspirar bellos sentimientos  a alguien desconocido? ¿Cómo es ser alguien como yo?

Hay preguntas que no debieran hacerse.

Veo a Natalia. La Bella se merece una abuela contenta y nada regañona. Si tiene la suerte de tenerla que sea para ser feliz con ella. Una abuelita cómplice como no tuve una. Una abuela que reciba los abrazos y besos de un ser puro e inocente que la ama con todo y su gesto adusto.

¿Eres feliz abuela? Contigo siempre mi amor.

Miro todo, veo las circunstancias en las que mi vida está envuelta. Merezco ser feliz a pesar de no permitirme yo misma serlo. Limito los momentos alegres como si se fueran a terminar. Sequía de instantes felices. 
Miro a la gente que sin conocerme me anima a seguir adelante. Siento que los defraudo a veces.

Siento... yo siento tantas cosas.
El alma viva latiendo dentro de mi, acallada por ese no ser.

Me veo al espejo con la cara dura, no me imagino de otra forma. El rostro sonriente se difumina entre los recovecos de algo que no logro definir. Miro el interior y no hay nada, ninguna respuesta que diga el porqué soy así.  Soy un saco de incógnitas. Los ojos tristes de mi madre están dentro de los míos. Gracia plena que nadie nota.

Quiero ser feliz, sonreír más pero el mundo a mi alrededor se sale de las manos. Vuelvo a la rigidez de sentimientos para tener de nuevo el control. Como cuando mis hijos eran pequeños y me reía, entonces empezaban a hacer travesuras que a mi arcaico entender si no los corregía a tiempo, de mayores habría repercusiones. Alzaba la voz sabiendo ellos que los momentos felices habían terminado. RIP a la alegría niños.

Lléname de besos y abrazos, quizás con eso pueda curar mi alma.

Vuelvo a la realidad, estoy acurrucada en la cama. Tengo... debo levantarme porque si los demás ponen mucho de su parte para verme feliz, no debo quedarme a la deriva. Los compadezco a veces, su vida debe ser dura junto a un ser un poquito voluble y desquiciado que se enoja por quítame estas pulgas.

Si no hubiera sido yo pediría serlo a ver qué se siente.

Me meto bajo la regadera dejando que el agua caiga sobre mi cabeza. Empiezo la rutina que comencé hace unos meses. Toca exorcismo. Hay que sacar los demonios que aún se aferran a mi cuerpo, a mi espíritu. A esa alma sensible con la que me tocó lidiar en esta vida y que no va acorde con mi cuerpo. Quedan pocos pero son los más aferrados. Un alma grande para un cuerpo chiquito.

Los demonios que me habitan han comenzado a despedirse. Diles adiós para siempre que en ocasiones el para siempre existe.

Vayamos pues al exorcismo. Ahuyentemos para siempre a esos seres necios que se aferran a mi mente somo si me pertenecieran. A fuerza de estar conmigo, se han acostumbrado a estar dentro de mi. A habitarme inhibiendo mi alma, haciéndome sentir culpable por sonreír. ¿Qué suceso hubo en mi vida que vino a trastocarla? ¿Qué pudo haber pasado para que yo decidiera no sonreír nunca más? Hay seres débiles que mueren por una sonrisa.

Te leo y entre tus letras puedo ver escondidas las palabras de aliento para este ser atormentado. Y ya, es eso, sólo quería que supieras que anduve por aquí y que si no hablo no es porque no quiera sino porque los exorcismos son muy duros y después de ellos quedo agotada. ¿Nunca te han exorcizado?

Es eso nomás y no me hagas llorar porque es domingo y los domingos con su cielo azul y su gente alegre no permite estar triste. 

Si algún día logro salir de este infierno habré triunfado sobre mi misma, no tendré miedo en sonreír ni me sentiré culpable por hacer de mi vida un cascabel.
Confío que ese día llegue porque si no nada de lo que hacen los demás por mi habrá valido la pena. El esfuerzo por ser mejor persona es digno reto que debe superarse cada día. Yo con mis escasas pretensiones alzo la voz pare decir que voy a lograrlo porque si no ya no habrá más qué hacer. No quiero ser condenada a vivir en un mundo serio.

Amanece, tomaré un café, la catarsis ha surtido efecto. Me siento ligera como hoja al viento algo así como si por fin fuera libre y volara sin la loza que cargo sobre mi espalda.

Chido ¿no?







jueves, 11 de diciembre de 2014

El PP y la virgencita de Guadalupe

De todas las caídas que he tenido no sabría definir cual ha sido la peor, si cuando me caí llevándome a Natalia en mi visita al suelo y a los chihuahuas -literal- entre las patas. Esa vez no podía soportar el dolor de las manos.
O cuando me estrellé contra el refrigerador. Natalia se salvó esa ocasión porque estaba lejos de mi. Los perros dormían, también se salvaron. Calixto no existía.
O cuando en otra ocasión aterricé saliendo de la cocina. Por un pelito de rana rasurada no me pegué en la cabeza pero el golpe fue tan fuerte que incluso me dolió el occipucio. Me lastimé la glándula escabrosa y el ligamento del cerebelo se rompió haciendo que la cordura se riera inquieta. De las mallugadas mejor ni hablar. Soy como un coche viejo y muy chocado.
Me me me ma mi me conmigo.

No es que esté haciendo recuento de caídas de esta mi azarosa vida, ¡jamás! ya ven que no se me da. Lo que pasa que desde que el PP invadió mi cuerpo, caerme es más frecuente.

Los hados del mal enredan mis pies impidiendo que camine bien. Le hacen nudos cuando doy el paso y ¡mocos! caigo como tabla. Golpe avisa. ¡azotó la res! ¡fuera abajo! ¡echen paja!

Atorados los pies trato de aferrarme a algo pero mis manos nunca encuentran nada de qué asirme. Esta vez -ayer- el golpe fue más duro. 
Azoté, dando un giro sobre mi eje me estrellé en el suelo. Los deditos de mi mano inservible o sea la izquierda se torcieron. El dedo gordo del pie se quedó doblado junto con el tobillo. Dando un grito -siempre lo hago cuando me caigo- intenté agarrarme del brazo del sillón pero nunca lo alcancé. El hado de la fortuna quiso que mi cabeza no chocara contra el piso y la levantó.

¿Qué hago después de que me caigo?

Me levanto con agilidad pasmosa. ¡me caí! ¡me caí! repetía sin cesar al silencio porque estaba sola. Llorando a moco tendido no sabía qué hacer. Los chihuahuas ladraban como preguntando ¿qué te pasó Chikis? guau guau ¿te lastimaste? guau guau.
Lamiéndome las heridas subí a bañarme, ¿guau?

Tengo resabios de dolor. El lado izquierdo -favorito del PP- me duele hasta mañana. La muñeca cruje, el cerebro arroja signos de debilidad. Ora si no me reí cuando lo platiqué a mi familia.

La independencia va siendo mermada, aún así puedo hacer muchas cosas. Me vanaglorio de todavía poder ir al baño sola, bañarme por propia mano, vestirme y todo eso que la demás gente ve normal pero para las personas discapacitadas -odio esa maldita palabra- es un triunfo lograrlo cada día.

Hoy 11 de diciembre, en este lado del mundo la gente se prepara para las festividades de la virgen de Guadalupe. Oficialmente mañana comienza el maratón Guadalupe Reyes en donde se da rienda suelta a todos esos vicios como beber y comer sin medida según dicen. ¡A comer y a bailar que el mundo se va a acabar!
Días normales, no como mucho, bebo nada. Soy una señora muy aburridita de vida, ¡lalaralará!

La virgen de Guadalupe te protegerá, canta Enrique a lo lejos. 

Quizá si tuviera una poca de fe podría soportar las insensatas caídas Imagino que creyendo en alguien superior me daría fuerzas para seguir adelante a pesar de los golpes, del PP y de todo lo adverso pero en mi natural escepticismo sé que nadie podrá levantarme o sacarme del marasmo en el que luego me encuentro más que yo misma.

Así que si me caigo sacudo el orgullo, acomodo mi intelecto y sigo adelante hasta que un día llegue la caída final. No la espero pero de que llega es seguro como que me llamo la MaLquEridA, ah no me llamo Flor de María. A fuerza de leerme MaLquEridA olvido mi nombre real.

-Me vas a meter en un lío muy gordo si te lastimas- ha dicho Barry con un dejo de tristeza en su mirada.
-Estoy preocupada por ti abuelita, ya no quiero que te caigas- ha dicho La Bella con inocencia pura.
-¡Voy para allá mamita!- dijo Laura
-¿Eh?- preguntó Bruno.
¿Y yo? sigo avanzando con una sonrisa. De eso se trata la vida ¿o no?

Es todo, voy a sobar mis deditos chonchos. Sigan con lo suyo, no los distraigo más.


¿Si saben el significado de PP verdad? Por si no lo saben se los digo: Puto parkinson.












martes, 9 de diciembre de 2014

Como cuando creías que tenias ganado el cielo pero te desilusionaste cuando te dijeron que no existe

Alguna vez -cuando no razonaba- estaba convencida que por el hecho de ser buena persona ya tenía ganado el cielo. No he matado a nadie, no me involucro en malos negocios, camino por la senda del bien. Soy incorruptible, no me vendo por nada -al menos hasta ahorita nadie me ha llegado al precio- no he sido infiel -nomás con el pensamiento pero eso no vale porque nadie lo ha sabido hasta ahorita y ha sido con Enrique pero con él se vale porque es amor platónico- ni tampoco he hecho nada de qué avergonzarme. En una palabra, soy un pan, por tanto merezco la gloria eterna, diploma de ángel, fanfarrias y bienvenida al cielo con banquete y toda la parafernalia que se amerita para recibirme. Entrega de mis alitas de ángel bienhechor y la aureola bendita. Mención honorífica no porque tengo mis bemoles. Santa nunca he sido, lo acepto con total humildad.

Suponía que por ser buena todo debía salirme al dedillo. ¡Oh desilusión! la vida no es así, ¡me engañaron perros!

Al cielo nunca voy a llegar porque no existe, entonces por mucho que haga el bien no obtendré recompensa cuando entregue el equipo. Adiós mundo cruel ya nunca te veré. Nadie ha regresado para avalar la existencia de vida después de la muerte ni para decir que la gloria eterna aguarda por mi. Hasta donde sé, el que se muere se muere toditito y no regresa para nunca jamás.

Dicho lo dicho, con todo lo que me ha sucedido debería casi casi estar al lado del señor de los cielos- o sea Dios no crean que el narcotraficante ¿eh?- tocando mi arpa sentada sobre nubes de algodón, pastando plácidamente digo, orando y bebiendo en copas de oro.
Pero no...

Si hago algo bueno no tengo que esperar recompensa, lo hice y ya. Si ayudo a alguien, lo ayudo y ya, no tengo que pregonarlo a los cuatro vientos para que me premien por ser tan generosa. Tampoco espero que el karma haga su trabajo.

No hay karma ni nada de eso porque fíjense. Los ladrones, políticos, maleantes y toda esa clase de insectos rastreros hacen mucho daño y no les pasa nada. ¿acaso ven a algún político en la cárcel? ¿algún maleante de los verdaderos no achichincles vulgares y prosaicos encerrados tras las rejas? ¿ladrones, secuestradores, violadores? no ¿verdad? 
Son lo peor de la raza humana. Con todo y eso no veo que reciban su castigo. Los derechos humanos los protegen, sus amigos y su dinero. Los esbirros del poder no le temen al karma porque lo compran con unos cuantos billetes. 
Todos ellos tienen ganado el cielo y si no le compran la copia de la llave untando de billetes las manos a San Pedro, portero de allá arriba.

¿Y nosotros viles humanos bien portados qué obtenemos? ¡ni madres!

Yo no digo que se porten mal, allá cada quien con su forma de ser y actuar -luego no me echen la culpa que  les dije que ser malo era cool- por lo menos eso parece en este mundo ingrato en el que cada día el hartazgo de ver que los malos siempre ganan hace que queramos -al menos yo- ser un poquito hija de la chingada y tener mínimo para comprar mis medicinas que no puedo adquirir como se debe por ser malditamente pobre y honrada.

Y no, no vayan a decir que me consiga un trabajo porque ya lo tengo pero no me alcanza porque los medicamentos cuestan un ojo de la cara. Yo no puedo vender los míos porque ¡sorpresa! mis ojitos ventanas del alma sufren de alteración de la realidad debido a unas cortinillas salidas de allá por los tiempos en los que la tierra al viento eran mi hábitat natural.

Entonces...

Entiendo porqué los pobres verdaderamente pobres -no como yo que soy pobre normal- se pasen al lado de los malos. La pobreza los orilla. A pesar de tenerle temor a su dios y de saber que el cielo no lo obtendrán ni por asalto se arriesgan por una vida mejor. Al final de los finales terminan más pobres y en la cárcel. Pobre del pobre, aparte de ser pobre es pobre.

Mejor ya no me voy a quejar de nada....













por hoy.









lunes, 8 de diciembre de 2014

Efecto inmediato

Cuántas veces me enojé ayer porque las cosas no se hicieron a mi gusto. Por lo menos cuatro que recuerde,. No puedo evitarlo, la sangre se sube a mi cabeza, me pongo furiosa cuando lo que quiero no lo obtengo. 
No grito, no pateo huevos, mucho menos despotrico contra todo. Lo que hago es guardar profundo silencio del que nadie me puede sacar. Me pongo muy seria, el mutismo como forma de violencia. Cuando no hay remedio y debo contestar lo hago con monosílabos o con un lacónico ¨no sé¨. 

Bienaventurados los que estén lejos de mi porque de ellos será el reino de la felicidad. 

Lo digo en serio. Los que me conocen sin conocerme piensan que soy una maravilla -no lo digo yo, que conste ante dios y el mundo- que soy un cielo, el pan y la gloria por decir lo menos. Les agradezco pero no. Es verdad y no me estoy riendo. Soy inaguantable cuando me enfurezco. En el blog no me enojo ni el diez por ciento de la realidad que soy. No me estoy tirando para que me levanten -como dicen algunas- sino que es la realidad verdadera.

La señorita médica dice que después de lo que me pasó es normal que mi enfado haya aumentado. Y lo que falta, ha dicho. Llevo dos meses en terapia y sigo sin encontrar el rumbo. Falta mucho tiempo para poder superarlo. ¿Cuánto es mucho tiempo? Todo seguiría tan feliz y normal. Dicen que las cosas pasan por algo, malhaya quien lo dice. Qué saben de nada ni siquiera de frases de filósofos que nada tienen que ver conmigo. 

He dicho que quisiera ser como esas señoras que andan por la vida todas felices y contentas, ¡lalaralará! Lo que les agobia debe ser mínimo que nada les borra la felicidad de su cara. No se irritan si vuela la mosca.
Yo no puedo hacerlo. Si vuela la mosca investigo hasta el porqué está volando, de dónde viene. a dónde va y tal. No me quedo tan conforme. Me complico la vida porque es mi naturaleza de mujer ogrina. 
Siento que poco les agobia nada o quizás tienen tanto control sobre sí que son capaces de conservar la calma ante cualquier cosa, ¡la gloria sea de ellas!

Cosas...

El desayuno no fue tan delicioso como lo esperaba, empezando la cadena de enojos. Cómo no me voy a enojar si uno de los máximos placeres que hay en la vida como son los alimentos no sean cocinados como se debe. Los hechos se suceden uno tras otro. Inevitable la bola de nieve creciendo a cada instante. Y así la vida se me va de capricho en capricho. Pena penita pena. Es la verdad, juro que abomino ser así pero no puedo controlar mi furia. Soy Hulk en mujer. No me avergüenza decirlo. Bueno si pero no la puedo controlar lo juro ante dios y lucy que me están viendo. No puedo controlar mi furia. 

Después como en todo, viene la cruda moral. Ese malestar al saber que hice sentir mal a mi familia, sobretodo a Barry y a Laura que son mis compañeros cotidianos. Los compadezco en buen plan porque a pesar de ser como soy siempre tienen una sonrisa para mi, un cariñito, unas palabras de ánimo, un obsequio que me hace ser feliz a pesar de mi.

La ignorancia como sinónimo de felicidad.

Ser alguien que no piensa a veces quiero ser porque de esa manera mi vida no sería tan absurdamente enojosa pero no es así.
Dicen que soy muy inteligente y a falta de hablar con alguien dedico mi vida a pensar. Si no pensara tanto, si fuera tan normal como las señoras que veo en la calle o las mamás de la escuela de La Bella. Las que viajan en el metro, las que se van a trabajar, las que van de la mano del marido. Las que a primera vista tienen una vida tan sin embargo.

No dejes que nada mueva tu paz interior.

Y luego de todo, del enojo sin razón mi cabeza busca la manera de acercarme a mi familia como si nada hubiera pasado. No la encuentro. Sigo enojada dejando pasar el tiempo, desperdiciando la oportunidad de estar bien pero no, yo y mi mal genio.

Por eso digo, bienaventurados los que están lejos de mi porque de ellos será el reino de la felicidad. Tienen la dicha de hacer click! 

Y ya, es todo por hoy, mucho para ser lunes, pero para mi los lunes son como cualquier día así que nada que tenga importancia. Ai se lo haigan. 

He dicho.












martes, 2 de diciembre de 2014

Todos contamos dinosaurios

Voy a hablar muy claro, no sé qué hacer con mi vida. Siempre dependí de alguien para todo. Me resolvieron los problemas, las enfermedades, la vida.
Si sufrí no fue por causa de los que bien me quisieron, fue porque estaba escrito o porque el destino o por sepa su madre cual sea la razón. Porque quizás en ese absurdo de verme débil quisieron allanarme el camino.
Mi voz aniñada y mi carita compungida hacían el trabajo rudo, convencerlos de que necesitaba ayuda. Manipuladora nata. ¡Hey, me encontré una cualidad! No los critico ni soy desagradecida, antes al contrario los amo más que a todo lo que tengo. Más que a esta vida que no he sabido aprovechar.
El problema ahora es qué maldición voy a hacer con mi vida. Si por mi fuera me escaparía a Les Seniaes pero como está del otro lado del mundo pues olvidado queda además que es un paraíso que no fue hecho para mi, para qué es más que la verdad.
Volvamos a lo de mi vida.
No tengo npi de qué hacer con ella. Si busco un trabajo -es estúpido pensarlo porque soy parkinsoniana- seria fenomenal tener algo en que pasar los días que me restan. Descartado. Implicaría dejar a Natalia y eso jamás lo haré. No tengo corazón para hacerlo. Nunca.
¿Qué voy a hacer con mi vida si todo giraba en torno a ti? En las escuelas no enseñan a vivir sola. Aprendí a estar sola pero no a vivir sola. ¿Qué voy a hacer si ya no tengo nada? Mis manos están vacías. Mi casa vacía. Tal vez eso fue lo que construí todos estos años. Una soledad vacía. Sigo pensando que la vida quema en mis manos como papa caliente. Nadie quiere quemarse, yo menos.
A estas alturas de la vida, después de parir dos niños y puras tristezas me encuentro como adolescente desvalagado. No tengo rumbo, estoy perdida. Nunca me hablaron que el "hasta que la muerte los separe" tenia caducidad. No estoy deprimida ni llorando, estoy demasiado ocupada en qué hacer con mi vida para pensar en verter lágrimas de cocodrilo a un asunto verdaderamente serio. Me voy a tomar un café.

Ya estuvo.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje