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martes, 7 de octubre de 2014

Ángeles de madrugada

¡Ah si! como les estaba diciendo no recuerdo cuando, acerca de la noche aquella en que los chamanes toditos vestidos de blanco cual ángeles salvadores malhablados agarraron a dos ladronzuelos jijos del maíz.
Pues bueno, resulta que esa madrugada no podía dormir -qué extraño ¿no?- entonces escuché ruidos fuera de mi casa. No eran ruidos, si pero no, más bien se oían gritos, carreras y más gritos. 

Yo estaba aburrida en la sala analizando la evolución de las especies y la mala suerte que tuvo el planeta que fuese el hombre el que se adaptara mejor y de esa manera aniquilar el suelo que le dio cobijo o algo así, entonces me asomé a través de la cortina -en ese tiempo tenía cortinas con las que se podía ver para fuera pero después de lo del ladrón sinvergüenza las cambié por unas opacas- y pude ver a los chamanes y sus compinches correteando a alguien, hasta que lo atraparon. ¡Párate aí jijo del maíz tostado!
Uno de ellos empezó a golpear sin misericordia a un sujeto y la chamana le gritaba que ya no le pegara. Mi corazón se salió tres veces de su sitio. Me asusté mucho oigan. No era película, era vida real y yo estaba en primera fila.

Muy asustada muy asustada pero estaba de fisgona pero psss hay que enterarse pa´ tomar precauciones digo yo.
La cosa es que después de un rato, los chamanes llamaron a la patrulla mientras al malandrín lo mantenían cercado sentado en la banqueta junto a un poste de luz.

Cuando llegó la policía le echaron las luces, pude ver que era un muchacho de menos de 25 años. 
Mi mente se centró en el tipete. Me dije a mi misma que si su mamá lo viera sufriría mucho al verlo -valga la redundancia- metido en tal situación. Supongo que uno no deja de querer a los hijos por muy delincuentes o drogadictos que sean. La madre es la madre y háganle como quieran.

Imaginé la cara asustada del muchacho, el miedo que sentiría -¿los drogadictos sienten dolor?- al ver a cerca de diez tipos golpeándolo mientras su compañero de raterías se les escapaba. ¿Y su mamá? Pobre señora o no. 

Debe ser muy duro tener un hijo que ande como bala perdida. No juzgo a  nadie pero me pregunto dónde estaban sus madres que no se dieron cuenta del mal camino que tomaron sus hijos o si se dieron cuenta qué fue lo que pasó para que no los ayudaran a redimirse. 

Dolor profundo, severo e inaguantable metido en las entrañas del ser que les dio la vida.
¿Será igual ese dolor al que están sintiendo las madres de los cerca de cincuenta estudiantes que masacraron en Iguala Guerrero, México? Madres de jóvenes con el futuro acribillado. Mujeres humildes que nadie escucha.

La juventud de México se está muriendo, la están matando impunemente y nadie hacemos nada por evitarlo. 
Nos sorprendemos y es todo, a lo que sigue.

Que pena de país el que les estamos dejando a los niños. 
El futuro de México en peligro de extinción.
Triste final de una nación que quizá no merecía un mejor futuro porque su gente no hizo nada -los que querían hacer algo fueron callados a fuerza de golpes y metralla- ni siquiera alzaron la voz cuando era menester hacerlo.

Vámonos pues a dormir con la conciencia tranquila, con los ecos lejanos de balazos que no sabemos qué remitente tengan. Dios quiera -si, leyeron bien- dios quiera no se acerquen más a nosotros de lo que ya están porque entonces si, no habrá chamanes que nos protejan.

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Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales