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martes, 3 de junio de 2014

De renglones torcidos y otras oscuras perversiones

El lugar es grande, limpio, con esa limpieza percudida de los hospitales públicos. ¿Cómo llegué ahí? Rodeada de seres bizarros, de cabezas desproporcionadamente grandes con ojos huyendo de sus órbitas. Cuerpos de músculos intransigentes desobedeciendo a una mente confusa que no sabe a qué lugar pertenece. Seres extraños en su propia rareza. Hablan poco, no tienen o no saben qué decir dejándose conducir a una salita en la que enfermeros comandados por un sargento escondido detrás de un monitor sacan sangre como vampiros sin llenadera. Atiborran tubos y más tubos de rojo líquido acomodándoles en una rejilla mientras mascullan frases simulando ser amables. Sonrisas siniestras dibujadas en los rostros cansados de ver tanta miseria mental.

Alguien pronuncia mi nombre. Me da escalofrío escucharlo. Un algo helado recorre la columna vertebral instalándose en mis piernas, paralizándolas de tal manera que el médico ha debido conducirme del brazo para llegar al destino de agujas destinadas a agujerear un tembloroso objetivo frío de temor.
Me niego a ver como la jeringa reniega del pinchazo mirando a otro sitio. Un sujeto es también herido con la aguja más pequeña que sus miedos. Tiene la mirada fija sobre el riachuelo de sangre que llena el tubo con su nombre. A los otros no los miro no vaya a ser que aviente todo y salga corriendo a refugiarme a los brazos de quien por mi espera a la salida de ese mundo abyecto.

Afuera un tipo sin control sobre su cuerpo golpea la cabeza en el cristal de la puerta produciendo un ruido sobrecogedor. Nadie hace nada, sólo ve lo que los ojos no debieran ver.

-Los pobre no debiéramos existir- dice alguien. 

Con la sonrisa fingida y la amabilidad inherente al contrato de trabajo, el médico me ayuda a salir de esa sala de locura catastrófica.
Ni siquiera busco a Sócrates y su banda de gatos filósofos. Escapar es lo que quiero, ya habrá tiempo después de saludar a los mininos. Habitantes fuera de lugar de ese mundo al que es mejor no asomarse ni con disimulo.

El sonido de mi bastón sobre las baldosas del hospital que apenas va despertando se oye en la quietud de la incipiente mañana. Huyendo con pasos cortos intento dejar atrás el horror que me provoca el saber que pertenezco a ese mundo subnormal por algunos llamado ¨los renglones torcidos de dios¨. Como el libro como la película, como en la vida estúpidamente real. Universo dantesco impregnado en los dedos sin salida aparente.

¿Cómo llegué a aquí?

´Renglones torcidos´, nombre ingrato con el que se etiqueta a los ¨diferentes¨, a los pertenecientes a un mundo al que yo llamo de poetas perfectos con musas obscenas ahogándose en su propia poesía. Nombre más suave que no hiere lo sublime de los seres habitantes en su propio universo mental al que los de fuera no tienen idea de qué trata.

















30 comentarios:

  1. O_O wwow...terriblemente bueno este escrito

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  2. siempre nos sacan más sangre de la que necesitan porque tengo la curiosa idea de que ellos la utilizarán de alguna forma (aunque me parece que eso no sea cierto).
    deben tener alma de vampiros inmortales.

    besos.

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  3. La locura siempre me ha fascinado.
    Son los cuerdos los que me aburren y asquean.

    Besos.

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  4. Me has dejado sin palabras. Es un texto aplastantemente bueno. Besotes!!!

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  5. Empiezo a pensar igual que Toro, que eres un Diosa .
    uff, la última estrofa, una creación Divina.
    Un abrazo¡¡¡

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  6. Genial cada renglón, torcido o no... Un abrazo.

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  7. Eres un erudita escribiendo. Que siempre tengas esa fascinación y encanto.

    Besos Malque

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  8. Que bien escribes, coño!!!
    Besos salud

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  9. malque... me ha enojado un poco esto. de hecho :( no me malentiendas
    ¡esto fue real?

    ,... :(

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  10. me has dejao en coma... te repito una vez más, qué bien escribes...

    besos
    carlos

    pd: esto es real?

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  11. Malque, que alegría volver a leerte, aunque te reencuentro en un post no muy grato. Mi madre es enfermera, y para mi la vida de hospital es normal, esos "renglones torcidos" fueron lo más cotidiano para mi, aunque supongo que hay personas que nunca llegan a acostumbrarse.

    Un saludo y un beso enorme, que estés bien.

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  12. Me acordé de "Sólo vine a llamar por teléfono", de García Márquez

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  13. Esos "diferentes" no lo son tanto si comparamos con los que no creen que lo son. Todos cargamos una tara desequilibrada que en algunos llega a ser más patente que en otros pero ¿quien sabe medir dónde termina la cordura y empieza la locura?
    Lo has relatado de una manera brutal.
    un gran relato, si señora.
    Besos de gofio.

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  14. el destino es torcido y engañoso
    quizá por ello que los humanos nos hacemos un ocho a cada rato
    diversos y diferentes cada quien en su propio caldo macerando
    somos una especie con subjetivos adiestramientos

    inquietante relato Malque, como inquietante es cada despertar
    pues la incertidumbre nos arropa a cada paso

    buena semana
    abrazos

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  15. A los hospitales uno no va por iniciativa propia, a los hospitales uno va obligado por las circunstancias, y tales desgracias siempre están relacionadas con alguien querido.

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  16. Comparto con Genín¡
    Besotes,bonita.

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  17. Hola te podrías pasar por mi blog http://mieternoamorporloslibros.blogspot.com/ soy nueva como todos lo fueron, Gracias

    -Besos

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  18. Ay malquerida, mala onda por tales momentos pero bueno, me doy cuenta que ello te ha hecho más fuerte y a ver con mejores ojos el valor del amor de quienes te rodean que es lo que a final de cuentas importa. Te envío fuertes apapachos ¡gracias por estar siempre con nosotros!

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  19. Absolutamente magnífico. ¿Te he dicho que me encanta como escribes? Ahhh sí, vale, vale... Pues eso :P
    Besazo

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  20. Simplemente bueno, muy bueno.

    Besos, mexicanita linda.

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  21. Malque, este es uno de esos relatos que te dejan mudo por la realidad en la que se basan; realidad que llega a ser incluso mucho más oscura. Un fuerte abrazo, y sigue brindando al mundo el lindo universo que habita en tu cabeza y en tu alma. :)

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  22. Si no existiéramos los pobres, todo seria mas aburrido, ya que pese a todo somos los mas felices...y de enfermedades nadie se escapa.
    Muy bueno el escrito.
    Besos muchos

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  23. ¿Y quién dice que no somos todos, en cierta medida, renglones torcidos?
    ¿Quién decide qué es lo correcto y qué no?

    Saludos

    J.

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  24. Impresionante. Intenso y duro, profundo y detallado.
    Me ha encantado!

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  25. me dan miedo los hospitales...
    que buen post Malque..

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Chiquita, de cabeza que cambia constantemente de color. De mirada triste con pestañas de burro. Vive donde puede haciendo lo que quiere. Todo se ve mejor desde un segundo plano.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje