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lunes, 2 de enero de 2012

Una historia contada en cuatro tiempos






En un tiempo que no fue, que nunca hizo aparición en la historia, hubo una familia de once hermanos que vivieron su infancia viajando al cielo en columpios de cuerda y alucinando que se querían. En un rinconcito donde alguna vez el amor no existió.

Jugaban a ser felices. A quererse entre peleas y comidas raquíticas siendo el sueño el único que calmaba los estómagos de farol.

Dormían con fantasmas debajo de sus camas y sombras a su alrededor.

Jugaban a ir a la escuela. A soñar que el mundo sería de ellos, Soñaban a ser bomberos, policías, enfermeras. Se soñaban dueños del tiempo acostados en el pasto y viajando en aviones de papel y carritos de cartón de leche que nunca probaron. Volando cometas  tocaban a dios.
Soñaban ser pintores dibujando poemas en las paredes de la casa. Las niñas escribían de una manera propia de los que hacen grandes esfuerzos por engargolar palabras sin dueño.

Se soñaban agarrados de los lazos de hermandad indesctructibles.

Los domingos, acompañaban a los padres a la misa que a su edad no comprendían pero a la que no podían negarse. No entendían la obligación de adorar a un dios crucificado.
El sacerdote les daba sueño y los cánticos los arrullaban los complejos dormidos que empezaban a despertar en los pequeños cuerpos.
Los niños comenzaban a pensar por sí mismos.

La base de esta familia eran el padre llamado Donato y la madre llamada Cirila. Donato y Cirilia, dos nombres cambiados porque no les gustaban. ¿Les gustó algo de su vida? Demasiado tarde para preguntar, los dos han viajado al lugar que les contaron de pequeños y al que accederían si se portaban bien. Si me porto bien llegaré a dónde ellos. Saborearé los abrazos que me faltaron y los besos que no me dieron. Si me porto bien, quiero creer que aún es tiempo de creer.

Ellos no se casaron como la mayoría de las parejas, enamorados y felices. No. Él se casó porque si y ella porque no.

Él pertenecía a la familia de Apellidos Ilustres. 

Ella normal, con un apellido sin lastre que pudiera avergonzarla en ese pueblo de olores a cedro y nubes lejanas a la mano.
Ajena al mundo Cirila vivió entre cocinitas de humo y brasas de quereres compartidos entre once. Tortillas al comal y atoles de maizena de guayabas falsas.

Casáronse bajo el auspicio de malos augurios que les vaticinaron por el resto de sus días las bocas agoreras de las tías que como aves rapaces les destrozaban el corazón. Ellos no hicieron caso, se unieron en un amor que no había pero que los juntaría hasta que él tuvo la ocurrencia de dejar de existir en un tres de enero del año que todo acabó.

La foto de la boda dice todo lo que en ese momento la pareja sentía. Ella con la cabeza gacha sin poderse arrepentir. Él agarrándose de la última tabla de salvación que se encontraba en ese mar de olas de una familia en el que no fue orgullo como los demás Apellidos Ilustres. Ninguno sonreía, no había razón.

Preocupados, sabían que las maldiciones de las hienas les alcanzarían aunque no quisieran, sentaron sus bases en un pueblito inventado por ellos. El que nunca existió.

Construyeron la casa sin cimientos. El dinero no alcanzó más que para edificarla de tabique con ventanas de madera y puerta cerrada con una barra de metal. A flor de tierra, con los pies arañando el infierno. La barda fue hecha de piedra para que las hienas no entraran.

Comenzaron a soñar.

Él con una casa con cimientos fuertes para construir hacía arriba los niveles necesarios según los hijos que el dios benevolente les tuviera a bien mandar. Pero el tiempo no alcanzó. Se le escurrió entre la cerveza y los amigos ocasionales encontrados en la cantina de la glorieta donde se perdía el camino a la grandeza.
Y dejó de soñar cuando el abismo propio del aburrimiento se lo tragó hundiéndolo en el coma del que no despertó nunca más.

Ella, con lo único que tenía en su pecho, llevó al matrimonio un corazón de latidos callados como su vida y unos ojos de melancolía pura. Así como los ojos de las madres en decadencia. Ojos de madre que ya no hay.
El aburrimiento y un corazón débil no hacen buena pareja.

A los dos años, nacieron los gemelos. Primogénitos de una larga cadena de hermanos que serían divididos por la situación económica.
Los mayores sufrieron la pobreza en punto extremo, de dormir tapados con cobijas raídas y con un plástico encima para que las lágrimas del techo de cartón no les mojaran el alma.

Los menores vivieron una infancia más relajada dado que los mayores trabajaron para ayudar a la familia vendiendo paletas o boleando zapatos.
No fue su culpa, cada quién estaba en el lugar que le correspondía y cada uno asumió su rol como lo hace un cordero bajo el cuchillo filoso del matarife.

En esa casa de hermanos mayores y menores, llegó al mundo partiendo por la mitad a la familia, Ausencia, que en su nombre lleva la maldición del no saber existir.

Ausencia fue el alma de la casa por casi tres años. Los hermanos llegaban cada año sin descanso pero cuando Ausencia nació, el vientre materno se suspendió en el olvido dejándolo vacío por tres largos años, dando tregua a la ropa heredada de durar un poco más en cuerpo propio.

Cuando llegó al mundo Miguel, el que sería el consentido de la madre por el gran parecido que tenía con el alma noble que sólo los ángeles podían tener, Ausencia empezó a desaparecer como ahora en que el mundo se ha suspendido en su vida.


*Primera de tres partes de una historia que no se ha contado porque no ha salido del tiempo.



















*Imagen tomada de google

17 comentarios:

  1. Tu historia, la historia de muchos conocida por unos cuantos, en este mundo, ya no es novedad leer tu calidad de historiadora.

    Esa es la parte agradable de este blog, simple y elaborado, gustoso de la fantasía y de mentarle la madre a lo cotidiano, de manera sencilla y no con tanta faramalla!!

    Un Abrazo, mi mal que!!

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  2. ... entre ciclos de vida a veces ausencia aparece... es un lastre hoy para mi decirte. Que me acordé mucho de esos tiempos en que jugaba y pasaba mi tiempo con mis dos hermanos
    el tiempo o la vida... nos regalan cosas a veces que no queremos...

    el pasado no podemos cambiarlo solo enfrentarlo...
    supongo

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  3. Pues esperaremos las partes 2 y 3.

    ¡Muy feliz año Malquerida!

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  4. Maaaaaaaaaaaaaaaaalque, maaaalque, maaaaaaaaaaaaaaaaaaaalqueeee, ahora si me dejaste como yo a veces..
    La baba caida. Apurate a escribir mugri, necesito saber que sigue.

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  5. me gusta como cuentas esta historia, desde una especie de nirvana sentimental, como si lo vieras a través de una ventana...
    a ver que pasa, ya nos contarás.

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  6. en las familias pobres y numerosas se llega al punto que los hijos intermedios terminan siendo olvidados de alguna manera por los padres debido a la misma indigencia a la que están sometidos por el destino. besos.

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  7. Me gustaria dejar un comentario mas acertado al leer todo completito...

    perdon la mamales.

    Un Saludazo!

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  8. Me encantan tus relatos. Espero impaciente leer lo que sigue.

    Feliz año, un abrazo!

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  9. Pues a esperar la entrega siguiente.
    Besos y salud

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  10. Once hijos! valgame diosss!

    De verdad espero las otras partes!

    Ahijada te mando juertes abrazos!!! Ya regrese!!!

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  11. Tremenda!
    Dios , se me eriza la piel ! Estas historias verdaderas , me dejan hecha trizas !
    Solo miro al cielo y doy Gracias a Dios por lo que tengo !
    Bss :)

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  12. Querida Flor:
    Siempre es un placer leerte, pero cuando escribes estas historias eres realmente una "maestra"
    Siento que me vas llevando de la mano y puedo "ver" lo que me estás contando.
    Espero con ansiedad la continuación.
    Felicitaciones y muchos besos, amiga!!!

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  13. Ausencia me ha intrigado. Coincido con el comentario de arriba, estas historias son mi parte favorita de tu blog, esperaré las otras dos partes ansiosa!

    Un beso =)

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  14. Esperando la siguiente parte, Malquerida :)
    Saludos.

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  15. Querida Flon,

    Lo he dicho desde siempre, tienes un Don el de la narrativa.
    La mejor imagen para esta historia! =D
    No'mas no entendi, dices que es en cuatro tiempos pero en tres partes?, explicame...

    Abrazos.

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  16. Leeré ahora mismo la segunda parte..
    Me encantó y me enganchó desde la primera linea!
    Beso!

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  17. nada más vine a saludar, ya leí esta parte, voy por la segunda y comento hasta el final

    saludos malque, feliz inicio del 2012

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Habrá de disculpar la falta de respuesta a este soliloquio intrínseco en el que me hallo.
Visitaré su blog agradeciendo la visita tan pronto el tiempo y la memoria me lo permitan.

Suya hasta que me canse de pertenecer.


la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje