martes, 31 de agosto de 2010

Babo Alejandro.





Su respiración en mi cara me hizo despertar. Tenía los ojos cerrados y estaba roncando. Si... Babo Alejandro -mi chihuahua- había invadido la privacidad de mi recámara. Saltó a mi cama y tuvo la osadía de poner su cabeza en mi almohada al lado mío sin que yo me diera cuenta.

Roncaba de tal manera que pensé que era Barry, pero no. Dos roncadores en mi recámara eso si que es el colmo.

No podía creerlo. Me quedé muy quieta viéndolo en la penumbra del cuarto. Su respiración era pausada y tranquila. Parecería que había una persona más en mi recámara además de Barry, pero era Babo Alejandro mi perrito.

Desde que se fue Kiku , él se ha pegado más a mi. Me sigue a todos lados y se deja abrazar. Tal vez la extraña debido a que era la que lo consentía. Me ha adoptado como su ¨madre¨. Ya solo falta que ladre -yo, no Babo-.

El colmo fue anoche precisamente cuando en la oscuridad del cuarto, Barry y yo oímos una respiración muy fuerte. Nos quedamos callados y nos dimos cuenta que Babo Alejandro - que se encontraba a mis pies - estaba roncando.

No pudimos más que soltar la risa pero quedito para no despertarlo. 

Sabía que los perros no duermen, solo dormitan y están alertas a cualquier ruido o movimiento extraño pero mis perros son la excepción de la regla.

Benito Tiki - mi otro chihuahua - tenía pesadillas el domingo. Estaba muy dormido. Emitía pequeños gruñidos que hicieron que Barry y yo nos quedáramos viendo extrañados. Nos acercamos quedito a donde estaba mi Tiki y si... tenía los ojos cerrados y estaba gruñendo, pobrecito no sé que estaría soñando. Barry dijo su nombre y Benito abrió los ojos. Se nos quedó viendo como preguntándonos que pasaba y volvió a quedarse dormido.

Babo cuando lo hemos pescado teniendo pesadillas, gruñe y mueve mucho sus patitas. Se le ponen los ojos en blanco. Una vez se levantó y se puso a correr hasta que le hablé para ubicarlo, me dio mucha risa, pobrecito.

Se la pasa en la ventana. Hace a un lado la cortina y se sienta en el taburete viendo pasar a la gente. Cuando pasa otro perro, se pone muy loco y ladra tan fuerte que me desespera y lo hago callar de inmediato.
Se va a su camita y ahí se queda. Ya no va más a la ventana para que no lo regañe.

Es muy calenturiento porque cuando Barry me da un beso inmediatamente se pesca de mi pierna - Babo, no Barry- y me suelta hasta que lo regaño.

Le gusta dormirse a mis pies pero es una posición muy incómoda -para mi- porque no me deja mover. Cuando hace eso, lo jalo de su suéter y lo acomodo. Él se deja arrastrar sin abrir siquiera los ojos y sigue en su sueño. Hay veces que despierto y está enmedio de Barry y mío. Las tres cabezas juntas y nosotros sin darnos cuenta.

Debo tener cuidado con él porque de tan calenturiento que es no vaya a confundirme un día en sus sueños y vaya a terminar metido entre mis patas... digo entre mis piernas.









lunes, 30 de agosto de 2010

No como antes.



No... no me llevó mamá de la mano a mi primer día de clase. Tampoco estrené mochila ni cuadernos. Menos uniforme o zapatos. 
Tampoco voy peinada con mis trenzas ni llevo mi torta de frijoles. Ni llevo cuadernos de doble raya ni libros inmensos de historia.

Ahora llevo libretas grandes y de muchas hojas. Tienen muñequitas rosas, corazoncitos y cosas de esas de nenas. Mis plumas son de gel de muchos colores. Tengo una pluma que escribe con tinta invisible. Le paso una luz encima y se puede leer lo que escribí. Es para notas secretas que envío a mis amiguitos.

Llevo mi aparatejo de música por si al profe se le ocurre -como la vez pasada- que hagamos un texto y yo no llevaba ni madres.
También cargo un libro por si las moscas y me piden que lea algo.

No me llevó nadie en mi primer día de clases como la vez pasada que fue Barry el que me acompañó y espero hasta que entré al salón.

Ya estoy grande para eso.

Fui sola porque ya no me da pena llegar y que volteen a verme.

Entré al salón donde estaba mi profesor de computación... nada más. Todos desaparecieron. Ya no tengo grupo. Se fueron.

Mi grupo desapareció porque al igual que en la vida muchos de mis compañeros desertaron por no decir que todos. Soy la única sobreviviente de un grupo que empezó con muchas ganas y hoy al paso de los meses solo quedo yo.

Tengo muchos compañeros nuevos, incluso ya presté mis apuntes a dos mujeres que me los pidieron porque no tenían mucho de lo que yo si. El profe. se sorprendió que yo tuviera apuntes que ni él mismo sabe cuando los dictó, así de mal estamos.

Pronto terminaré el curso. Pensé que no lo acabaría porque tiendo a empezar con mucho ánimo las cosas y dejarlas a la mitad. Esto será lo primero que termine después de muchos años de no hacer nada con mi tiempo libre.

Lo que he aprendido es porque practico en casa o lo aprendí moviéndole a mi computadora. No niego que he aprendido ciertas cosas que ni en cuenta tenía pero ha sido poco.
Me decepciona que no haya compromiso con cumplir con la función que cada uno tiene. Y mis maestros no han tenido compromiso suficiente para enseñar porque para eso fueron contratados.

De inglés ni hablar. Jean Claude cumple dos funciones además de ser profesor de inglés. Y como dicen en mi pueblo; ¨El que a dos amos sirve con alguno queda mal¨.  Y si... sus alumnos hemos pagado que sea vocero oficial de un partido dejándonos en segundo lugar. Además de ser maestro de ceremonias de dicho partido.
Salimos perdiendo... seremos el punto más débil de su cuerda porque al igual que en computación, muchos se están yendo.

Inglés aunque yo quiera terminar creo que no podré hacerlo con Jean Claude.

Trato de hacer mis tareas y de cumplir con todo pero así no se puede. Tendré que buscar nuevas opciones porque no quiero caer de nuevo.













*La de la foto no soy yo pero así era de pequeñita.

domingo, 29 de agosto de 2010

Hace una vida.





Vestida de blanco, con el ramo entre sus manos, la novia salió de la casa de sus padres para unirse con el amor de su vida. 

La iglesia profusamente iluminada, en la que se casaría cumpliendo con los principios católicos que le enseñaron desde pequeña se encontraba en el centro de la ciudad.
Dos filas de floreros con sus blancas azucenas les daban la bienvenida a la pareja que caminaba lentamente al encuentro de un destino.
Parecía postal, de esas que le venden a los turistas en las calles. 

La avenida principal con las marquesinas anunciando los artistas que se presentarían esa noche. 
La novia asombrada veía las grandes letras parpadeantes: 

¨Hoy la inigualable Sonora Santanera Hoy¨. 

¨Hoy la gran Carmen Salinas Hoy¨. 

La iglesia estaba frente al ¨Teatro Blanquita¨. Teatro famoso por los artistas de variedad que se presentaban en ese entonces. Nunca olvidaría esos anuncios. Sería parte del recuerdo que como hoy llega a la mente de  aquella novia.
La iglesia ha sido cerrada porque se está yendo en declive como la mayoría de los edificios viejos del centro.

Al salir de la iglesia, una lluvia de arroz le cerró los ojos a la novia haciendo que las arras, el libro y el rosario cayeran de sus manos ante la mirada espantada de las mujeres reunidas para el evento.
Sin saber como y tratando de no caerse, extendió a alguien lo que le quedaba en las manos. 

Alguien... que nunca supo quien.

Alguien que se quedo con los recuerdos de una boda que presagiaba malos augurios.

Llegarían a la cena que la madre del novio ofreció en su casa sin que los padres y familia de ella se quedaran a la reunión. 
Lágrimas de tristeza inundaron su rostro al verlos partir.

Parada en la puerta de la casa vio como se alejaban sin decirle adiós.

Parecería entonces una postal de novia abandonada. No esas no las venden. Esas postales están guardadas en la memoria de quien esto escribe y que al paso de los años no ha podido borrar pero han dejado de doler.

Tiempo después, tratando de guardar sus recuerdos, la novia de dio cuenta que no tenía arras, ni rosario, ni libro, ni ramo, ni lazo. Solo el vestido blanco quedaba como huella de la boda. Guardado en un baúl veía pasar los años sin que jamás fuera sacado.

Las hermanas del novio le vaticinaron malos ratos en la vida que apenas empezaba.
Las arras perdidas le decían que le faltaría dinero sin poder nunca tener lo necesario.
El lazo que los había unido se rompería para nunca más volver a juntarlos.
El libro y el rosario indicaban que habían perdido la bendición de dios. La que les había dado el padrecito.
El ramo... a la novia se le olvidó que debía dejarlo a los pies de la virgen. Y al igual que las demás cosas, se le perdió en el camino a su nueva vida.
El simbolismo que esto representa les decía que no saldría bien librada de esa aventura que comenzó hace mucho tiempo ya.

El tiempo daría cuenta de las personas y recuerdos que desaparecían al paso de los años.

Hoy... hace una vida,  la MaLquEridA y Barry se casaron rompiendo con todo lo malo que les fue augurado por los mitos y personas que no querían verlos juntos como en clásica novela rosa.

Hoy... hace mucho tiempo ya, cuando la MaLquEridA nació, porque siempre ha dicho que volvió a nacer  cuando se casó. Cuando tomó conciencia de que existía y que alguien la aceptaba tal como era sin cuestionarla ni ponerle condiciones.

Hoy... hace una vida.

Hoy... amanecí un poco cursi.














sábado, 28 de agosto de 2010

Incertidumbre.





Sus pies descalzos la llevaron lentamente al borde del abismo.
El alma desnuda dejaba aflorar los sentimientos de impotencia que la tenían secuestrada.
Con las manos a los costados dando cuenta de la derrota.
El pálido rostro tenía el dejo de amargura de los que se saben en el punto en el cual ya no hay retorno.
Lágrimas de dolor resbalaron por el rostro cayendo a la nada.
Las puntas de los pies tocaron el vacío .
Un paso en falso y todo terminaría.
¿Sería tan valiente de tirarse al precipicio?.
¿O tan cobarde para seguir viviendo?.

La elección estaba hecha.




jueves, 26 de agosto de 2010

´toy chipil.




He estado muy preocupada por cosas que están pasando en mi casa y no puedo arreglar porque a mi no me corresponde pero eso no impide que me preocupe. Como buena madre.

También estoy preocupada porque en este mundo virtual he aprendido a hacer amigos. Amigos muy buenos que han estado conmigo casi en todo momento. Virtualmente hablando.

Tengo dos amigos que están muy enfermos y no hay manera de saber de ellos. Pasará muchísimo tiempo antes que pueda saber por lo menos de una y eso me preocupa porque me dio una encomienda muy especial.

Ya sé que no debía preocuparme tanto pero no puedo dejar de pensar en ellos. Sé que están muy enfermos y no puedo hacer nada. No tengo como comunicarme ni nada más.

Eso me agobia aunque no quiera.

Contando también con mis problemas de salud. Todo se ha juntado y ayer por fin explotó todo lo que traía dentro. 
Mi hijo y Barry sentí que se unieron contra mi -aunque fue broma- pero eso me hizo llorar. Hacía mucho que no lo hacía y anoche estallé en llanto.
Tomé medicamentos de más y hoy estoy pagando las consecuencias.

No he podido tomar ninguna pastilla más que la del estómago. Las de la depresión y todas las demás no he tomado por miedo a que se me vuelvan a cruzar los cables o me dañen el estómago como sucedió anoche.

Me la he pasado retorciéndome de dolor en mi cama o en mi sillón favorito. Se me calma pero vuelve a dolerme con más fuerza. 

He tomado antibióticos. Se me ha calmado el dolor pero volverá más fuerte. Así ha estado pasando. Quise venir a escribir porque no aguanto más estar acostada retorciéndome de dolor. Me hace sudar del dolor tan fuerte que me da.

Ya me voy. 
De nuevo el dolor viene con más intensidad.

No me digan que no hay que preocuparse por los amigos virtuales. Miente quien diga lo contrario.









martes, 24 de agosto de 2010

José Miauricio.



Tiene una semana que apareció en el patio de mi casa. Ayer pude verlo. Es un gato que ha llegado a instalarse desde hace siete días en la barda del vecino, atrás de mi casa y de ahí ponerse a cantar a la luna.

El gato café suave y choncho se ha enamorado. Sus ojos grandes y redondos denotan el gran amor que se ha ido anidando en su pequeño corazón. 
El gato se ha enamorado de la luna.

Sus maullidos lastimeros inundan la noche esperando ablandarle el corazón mientras ésta orgullosa lo mira detrás de una nube queriendo ocultarse del osado galán.

Este gato de barrio, ¿qué se cree al intentar poner sus ojos en mi? ha pensado.

Ayer por fin pude ver a quien después de buscar por varias noches no me dejaba dormir. Le puse nombre. Se llama José Miauricio. Supe que así se llama cuando lo vi. Tienes cara de José Miauricio. Así te vas a llamar.
Lo miré fijamente y le hablé:
Vaya así que tu eres quien interrumpe mi sueño.
Me miró indiferente y siguió entonando sus notas lastimeras.

Es color café claro. Sus cuatro patitas blancas muy juntas haciendo malabares en la barda para no caerse. No podría, es un gato acróbata. Debía serlo. De otra forma no me explico como es que llegó hasta ahí.
Al abrir la puerta del patio, volteó a verme. Sus ojos se tornaron rojos por el efecto de la luz. Dejó su canto por un momento para ver quien era el intruso que había osado interrumpirlo.
Al verme y darse cuenta que no ofrecía ningún peligro, siguió maullándole a la luna su canción de amor.

José Miauricio no se amilanó ante mi presencia.

Seguí haciendo nada. 

En algún momento vi que una araña patona...  no... mactans no... otra araña patona, bajaba en grandes zancadas la pared. Supongo que lo esperaban a cenar su esposa e hijitos porque tenía gran prisa por llegar abajo del lavadero donde está su casa. La dejé ir, hoy no estoy de humor para acabar con cualquier bicho que se cruce en mi camino. De pensar que puedo dejar huérfana a una familia de arañitas me pone los pelos de punta y dejo que siga su camino presurosa.

La horda de moscos que habita los tendederos revolotea buscando la oportunidad de que se abra la puerta de la cocina para meterse y atacar a los habitantes de la casa que hacen bromas a los chihuahuas quienes  voltean a verlos como pidiendo que los dejen dormir porque la siesta del día no fue suficiente.

Interrumpe mis pensamientos la banda de grillos que habita el patio trasero. Ensayan para la próxima serenata con la que acompañaran a José Miauricio a conquistar a la luna.

Ésta, altanera no se fija en ellos. Atenta como está arreglándose el cabello en un charco que encontró de las últimas lluvias de agosto.
Acomoda su pelo enmarañado tratando que ninguno quede fuera de lugar. Agarra una estrella y se la pone en un lado. No le gusta y se la quita. Toma otra y la va acomodando sobre su blanco pelo así hasta formar una diadema de estrellas.
Le gusta como queda. Le da el último toque con sus largos dedos. Se retira contenta. Ha quedado bella. José Miauricio quedará prendado de su belleza más de lo que ya está.

Sigo con mi no hacer nada en el patio observando como se mueven los seres nocturnos que se asoman cuando la noche ha caido ya y no hay nadie que pueda representar un peligro para su integridad.

De pronto algo llama mi atención. De la tierra de la hoja elegante ha sacado la cabeza una lombriz. Un escalofrío recorre mi espina dorsal. Un bicho rastrero, Me da miedo. Quito mi vista inmediatamente de ella. No tolero a los bichos que se arrastran. Siento que en cualquier momento me pueden atacar y quedarme inerme ante ellos. Mejor hago que no la vi y me doy la vuelta. No quiero pensar que pueda llamar a sus amigos los gusanos que alguna vez atacaron mi patio llevándome casi al infarto.
Prefiero retirarme y meterme como alma que lleva el diablo a mi cocina. Ahí estaré a salvo.

José Miauricio ha seguido con la vista todo lo que he hecho desde que salí. Entonando sus mejores maullidos no me quita la vista de encima.
Mientras la luna... allá arriba ha tomado una nube para recostarse, deleitándose con los maullidos de ese gato soberbio que cree que con sus tristes lamentos puede enamorarla. Sonríe feliz, le gusta sentirse admirada e inalcanzable.

José Miauricio ve muy arriba. La luna es más de lo que puede desear.

La luna está tan alto que nunca podrá llegar a ella. Se conforma con que todas las noches escuche sus tristes cantos de amor.
Pero insiste, en algún momento la luna puede caer rendida a sus pies o mejor dicho a sus patas y entonces sea el gato más feliz el mundo de los gatos.

Y yo... no podré dormir suspirando porque al fin José Miauricio ha conquistado a la luna altanera... el amor de su vida.

La inalcanzable luna por fin estará en sus brazos.









sábado, 21 de agosto de 2010

Quereres.





Quiero tener mi cuerpo
atado a tu recuerdo.

Quiero tener mi nombre
atado a tu ser.

Quiero que tus labios
susurren los besos.

Quiero que tus manos
enciendan mi piel.




viernes, 20 de agosto de 2010

¿Tres en un día?.






¨Reloj no marques las horas¨ dijo y volteó a verme en el momento en que nos íbamos  sentando a esperar a una amiga. Estaba frente al Palacio de Bellas Artes.

Emmm... no supe qué decir y me quedé pensando en la letra de la canción.

El tipo se me quedó viendo esperando que dijera algo pero no recordé nada de la melodía que se escuchaba en ese momento ante el ruido del tráfico y la gente..

¨Porque voy a enloquecer¨ me dijo de nuevo.

Y yo: ah si!

Escuché la melodía que el organillero tocaba en ese momento y entendí el porqué el tipo me dijo eso. Se me quedó viendo y yo... me puse nerviosa ante la risa de mi hija que con el codo golpeaba levemente mis costillas.
Me puse muy roja. No supe que hacer así que me quedé viendo al tipo que ya me sonreía.

No dije más. No supe que más decir ante el extraño que me miraba divertido y la sorpresa que me causó el que de pronto me hablara.
Volteé a ver para otro lado sin hacerle más caso pero él me siguió viendo mientras mi hija seguía riéndose de mi y cuchicheándome palabritas burlonas.

Yo veía una estatua a la que los bomberos le habían echado un líquido porque las abejas estaban peligrosamente pululando por ahí. Ante tanta gente que circulaba en esos momentos por el área podía convertirse en un serio problema.

El hombre me seguía viendo divertido. Yo rehuía su mirada ante las risas de mi hija  porque el hombre se había quedado prendado de mi hermosura, ja y me ponía muy nerviosa.

Decidimos movernos. Me despedí del hombre que no apartaba sus ojos de mi. Nos fuimos riendo y empujándonos como jovenzuelas ante sus primeros flirteos amorosos.
Yo todavía le dije adiós con mi manecita choncha.

Supongo que algo traía ese día porque caminando de regreso a casa, otro hombre se me quedó viendo. Caray y yo que digo que nadie se fija en mi
Me llamó la atención ver a lo lejos que conforme caminaba no apartaba sus ojos de mi pero no dí importancia. No me quitaba la vista de encima. Me dio mucha pena cuando pasó al lado y fijé mi mirada en otro lado pero ya no le dije a mi hija.

Pasó el hombre al lado mío. Cuando pensé que ya no me vería, volteé y él también volteó. Nuestros ojos se encontraron y yo me volteé rápido porque me dio pena... otra vez.

Mi hija se dio cuenta. Me dijo que ya no estuviera de coqueta. Yo solo sonreí.

Seguimos caminando por la alameda para llegar a un lugar al que teníamos que ir. De pronto nos detuvimos en un puesto a preguntar por algo. Mis ojos vieron a un muchacho que caminó hacía mi. Me abrazó y me plantó un sonoro beso en la mejilla. Yo sorprendida no supe que hacer hasta que el muchacho habló: ¿Tía Flor?, preguntó. No supe quien era a primera vista. Era un sobrino que no veía hace tiempo. No lo reconocí al primer instante. Hasta pensé que ahora si mi sex appeal estaba a todo lo que da. Hasta los jovencitos quedaban prendados de mi, pero no. Era mi sobrino.

¡Toing!.

Nos despedimos de nuevo y seguimos caminando. No sé si era yo pero otro hombre se me quedó viendo. Ah caray!. ¿Tres en un mismo día?, pensé.

Me miraba y ahí si me puse más nerviosa porque estaba sentado frente a  mi entonces no había manera de moverme. Me hacía la disimulada pero no podía evitar verlo. De los tres tipos, este era el mejor. Mi hija me decía que ya dejara de estar de coqueta pero ¿yo qué?, yo estaba tan tranquila. Ellos eran los que me veían y buscaban mi mirada.
Unos tipos nos dieron el asiento ante las risas burlonas de sus amigos que no podían creer que fueran tan  caballeros en esta época aún.

El hombre seguía viéndome. Pero apartaba la vista de mi cuando yo volteaba a verlo. Así fue un largo rato en el cual me ponía cada vez más nerviosa. No sabía qué más hacer o decir a mi hija.

El tipo se fue no sin antes lanzarme la última mirada de casanova de MaLquEridAs.

Caray, mi ego quedó muy en alto ese día, hasta no me importó que lloviera y nos mojáramos ante el chaparrón que cayó de regreso a casa.

Lástima que tuvimos que regresar porque si hubiésemos seguido paseando, mínimo otro hombre si cae en mis redes ja.

Es lo bueno de salir solas a la calle porque los hombres no se inhiben para coquetear a las mujeres hermosas como yo.

TAN TAN.




miércoles, 18 de agosto de 2010

El Tren del Olvido.





La habitación está en penumbras. Es la única forma en la que puedo dormir. Las cortinas oscuras. La puerta semi cerrada sin ninguna luz que ahuyente al sueño. Es la manera que tengo de asustar al insomnio. Mi recámara completamente a oscuras.
Las sombras que habitan mi cuarto caminan de un lado a otro sin dejarme dormir. Ya no me asustan. En algún momento se cansarán y se irán dejándome en la quietud de la noche que tanto busco.
Abrazo al sueño no dejándolo escapar. Quiero dormir arropada en el cansancio.
En las tinieblas de mi cuarto habita el recuerdo que se va. Las lágrimas en mi almohada han dejado de fluir dando paso a la tranquilidad del reposo tanto esperado.

Son las 4.30 de la mañana. Un grito de hombre se oye a lo lejos. Me saca del letargo en el que me encuentro. Abro los ojos buscando en el techo algo que no encuentro.

¿Oíste?- pregunta Barry.

Si- respondo. Nos quedamos callados aguzando el oído. No se escucha más.

Mis ojos abiertos siguen buscando. Se escucha de nuevo un grito- esta vez de mujer-. Ya no decimos nada, nos quedamos callados tratando de adivinar qué pasa.
Empieza el llanto de un niño.
A lo lejos se oye el silencio que dice que algo está pasando en algún lugar de la noche.

Se escucha el ladrido de un perro que ahuyenta al conejo de la luna sin lograrlo. Los chihuahuas se han ido a refugiar entre mis piernas, asustados de algo que no logran saber que es. No ladran, algo extraño sucede y ellos lo saben. No quieren atraer a lo extraño con sus ladridos. Paran las orejas alertas a cualquier ruido. No se mueven. Tienen miedo.
Se escuchan pasos en al escalera. Pasos presurosos que se dirigen a ningún lado. No tengo miedo. Un ruido en la protección hace que Barry me pregunte de nuevo si escuché. No respondo. El corazón me late muy rápido queriendo salirse de mi pecho. Pongo una mano encima para detener su loca carrera.

No se oye más. Todo queda envuelto en la penumbra de mi cuarto. 4.30  de la mañana, hora en la que el Diablo debe estar ya en el infierno renegando de no haber podido llevarse un alma al menos no de nuestra casa.

Se oye a lo lejos el silbido del Tren del Olvido. Ese que lleva en sus vagones a la gente que va derecho a borrarse de la mente de las personas que conocieron.

Sé que en el primer vagón van los Don Nadie, esos que pasaron por la tierra sin haber hecho nada que los recordara. Pasaron sin dejar huella en el tiempo. Personas que serán borradas de la memoria en el mismo instante que les echen la última palada de tierra. Sin lágrimas de por medio.

En el segundo vagón van los Amados. Esos que se hicieron querer por la gente y que pasaran unos años antes que su recuerdo muera junto con la última generación de sus buenas obras. Se les puede ver pensativos pero tranquilos. Saben que serán recordados sólo por un tiempo y después desaparecerán como desaparece el ruido que hacen las ruedas del tren en las vías.

En el tercer vagón van los Personajes Ilustres. Esos que pudieron comprar un cacho de cielo y una memoria viva que pasará a través de las generaciones contando todo lo bueno que hicieron. Aunque de bueno no haya nada.
Héroes fabricados para hacer creer a la gente que dieron la vida por sus semejantes. Los que se quitaron el pan de la boca para dárselo al hambriento pero que en su casa tenían un frugal banquete esperándolos para compensar el mendrugo de pan que regalaron.

Héroes de pacotilla.

En el cuarto vagón, van los Buenos. Los que sin importarles nada dieron la vida por aquellos que lo necesitaron. Los que fueron por la vida siendo buenos porque si. Porque su corazón les indicaba que debían serlo sin esperar nunca una recompensa.
Ser buenos porque la vida así lo decidió y ellos quisieron serlo. Se les nota alegres. Saben que por mucho tiempo serán recordados por alguien a quien si le importaron. Saben que el olvido tardará en llegar... pero llegará.

En el quinto vagón van los Desalmados. Van alegres. Riendo y cantando. A ellos no les importa el olvido. Saben que no llegará por mucho tiempo. El daño que causaron fue tan grande que pasaran generaciones y generaciones recordándolos no importa que esas generaciones cada que los recuerden los maldecirán hasta que no haya más rencor guardado si es que eso puede ser.
A los Desalmados los dejará el tren en la última parada. La séptima puerta del infierno. Ahí quedarán presos de sus crímenes y errores cometidos. Ellos lo saben. Saben a donde van y no les importa. El olvido para ellos no llegará y eso los alegra.

En el sexto vagón van los Inocentes. Aquellos que tuvieron la mala fortuna de no nacer. Los recordarán sin recordarlos. No tienen cara. No hay sonrisas ni llantos. Ni alegrías ni tristezas. No hay nada. Sólo un recuerdo imperturbable de alguien que no llegó a nacer. Un ser que no llegó a ser.

Los gritos que escuché no logro ubicarlos en el tren. No sé en que vagón van. No los oigo más.

En el séptimo vagón...

En el séptimo vagón voy yo. Viendo el camino que se abre ante mi. No tengo miedo, ha desaparecido. Mi memoria y mi recuerdo están vivos y así permanecerán hasta que alguien decida que es suficiente. Que lo hecho por mi no da para más.

Dejaré las letras que mis dedos han juntado. Mi libro se vida se leerá pasando de generación en generación hasta que pase a ser obsoleta.
Hasta que a las nuevas generaciones ya no les diga nada mi nombre.

Sabré entonces que el  Tren del Olvido llegó y debo abordarlo.










martes, 17 de agosto de 2010

Acordes.



Las primeras notas empezaron a sonar. Me quedé petrificada ante el monitor. Cerré los ojos y viajé al tiempo en que la vida era tan bella que pensé que así sería siempre.

Empezó a sonar Sunshine of your love de Cream.

Veo mi pelo negro cayendo en mi espalda. Mis ojos cafés con sus cejas espesas. Mirada limpia que busca el primer amor. Ese que le contaron que existe y que al entrar a la secundaria encontraría sin encontrar.

El uniforme rosa que mi madre hizo cuando entré a primero de secundaria. Un suéter azul tapando mis brazos del frío que se siente en las mañanas de septiembre.
Un cuerpo empezando a despuntar a lo que sería en el futuro. El pecho queriendo asomar bajo esa blusa blanca hecha con cariño por las manos afanosas de mi madre.
Zapatos negros bien limpios. Calcetas blancas cubriendo mis pies del polvo del camino.
Un bolso de piel que mi tía me regaló y que cuide como un tesoro hasta que de tanto usar tuvo que quedar en el cajón de los afectos derruidos.

Un corazón empezando a sentir los palpitantes deseos de ser amada.

Voy caminando tranquila por la avenida que me llevará a conocer los primeros asomos del amor. Alguien caminando detrás mío sin atreverse a acercar... cuidándome.

Empiezo a conocer el amor.

Llego a la secundaria. Busco unos ojos huidizos que siempre me buscan. Cuando me encuentran huyen avergonzados. No se atreven a mirarme más hasta que se dan cuenta que ya no los miro y vuelta a lo mismo.
Si esos ojos se hubieran atrevido tendría una historia de amor diferente.

Rumbo a un lugar desconocido.

En un camión.

Una excursión.

Empiezan a sonar los primeros acordes de Sunshine of your love de Cream... como ahora.

Oirlo cantar con esa  voz quedita que le mereció junto conmigo estar en el coro de la secundaria. Su pulcra presencia hace que me fije más en él. 
Esperar ansiosos la hora del ensayo para vernos aunque no tengamos el valor de acercarnos.
La manera de mirarme cuando piensa que no lo veo.
Los toques apenas de sus dedos por mi mano como si con rozarme fuera a desaparecer. Pasar su mano por mi pelo cuando vamos a bajar del camión.
Los regalos que le compré y que nunca le dí porque me daba pena. Las cartas de amor más limpio y puro jamás escritas y mucho menos leídas.

Cartas y regalos que pasaron a formar parte del pasado después de salir de la secundaria convencida de que el amor no existe.

Él me decía ¨Te quiero¨ con los ojos. Nunca me lo dijo con esa boca que ansiaba pronunciara esas palabras  en mi oído. Susurros escapados de su boca sin que llegaran a mi.

Ir atenta a esos ojos que me buscan y que busco. Sentir que mi corazón en cualquier momento escapará de mi pecho.
Las mariposas en el estómago que revolotean presurosas diciéndome que el tiempo apremia y debo aprovechar cualquier oportunidad para estar cerca de él.

Dejar de comer y suspirar dejando escapar una poca de vida en esos suspiros de amor que él se llevó y que estoy segura tiene guardados en el corazón como tengo yo los de él.

Mandar a sus amigos a preguntarme cosas. A preguntarme si él me gusta.
A decir mi nombre y dejarlo escapar acariciándolo entre sus labios. Empiezo a saber que mis manos tienen un extraño deseo por acariciar su cara.
Pasar junto a él y bajar la mirada ruborizada porque sus ojos se han encontrado con los míos.
El palpitar fuertemente de mi corazón cuando lo veo venir hacia mi...  arrepentirse y dar la vuelta. Soñar con el primer beso que nunca fue el primero.

Si se hubiera atrevido.

Ayer platicando con mi querido amigo Víctor , de la música de una película que recomienda en su blog Sesiones de café y Viñetas, debí interrumpir la charla al empezar a escuchar a Cream. Cerrar los ojos y viajar en el tiempo. Ver mi secundaria. Mis amigas. Mis profesores. Verme a mi misma con mi cuerpo delgado ansioso por conocer la vida. Verlo a él queriendo comerse el mundo.

Cuantas cosas nos puede traer a la mente una melodía. Sonidos, voces, miradas, sueños. Amores que el tiempo se ha llevado dejándonos un recuerdo que no importando cuanto haya pasado, permanecerá intacto en el corazón como si fuera ayer cuando se acurrucó en el rinconcito más cálido para no salir más de ahí.

Un amor callado que empezó en la secundaria. Tres largos años de agonía esperando a que alguno de los dos nos decidiéramos a dar el primer paso que nunca dimos.
Amor callado que vuelve a mi mente oyendo Sunshine of your love.
Un amor que de haber sido, hubiése sido el más puro de mi historia de amor jamás contada.

De ese primer amor que nunca fue el primero.





lunes, 16 de agosto de 2010

Se fue.


Llegó el día de la separación.

Kiku  se ha ido de casa.

Aún cuando creíamos que sería difícil la despedida no ha sido así.
Cierto es que Barry lo ha resentido porque ha sido muy unido con Kiku pero sabe que es lo mejor para ella.

La ha apoyado en todo y más de los que se podría pedir que un padre hiciera por una hija. Kiku debe sentirse muy orgullosa de tener al padre que tiene.

La vida sigue a pesar de una mala noticia que hemos recibido. Una noticia que nos ha dejado consternados pero que aceptamos porque es mejor así.
La casa se siente un poco vacía y digo un poco porque Kiku vivía aquí pero su trabajo no le daba mucho espacio para estar con nosotros. La veíamos los fines de semana y en las tardes que a veces comía conmigo pero eso a partir de hoy ya no será.

Pero me quedo tranquila porque está feliz de esta nueva etapa que está viviendo. Estaremos en contacto casi todo el tiempo así que lo que cambiará será solamente no vernos porque igual seguiremos hablando por el msn y por teléfono.

El fin de semana estuvimos Barry y yo solos. Fue grato enterarnos de que existimos. De que no somos únicamente los padres de dos excelentes muchachos sino que además somos dos compañeros, amigos y esposos que se habían olvidado un poco el uno del otro.

Hemos pasado momentos muy agradables. Hemos visto películas. Salimos a pasear y a comer. Todo ha sido muy grato. Y aún a pesar de que los domingos no me gustan porque parece que tienen 48 horas, este domingo a pesar de haber sido igual de largo me la he pasado bien.

Los planes que como familia teníamos los cuatro se van dando poco a poco. No están saliendo como queríamos y tal vez por eso no me gusta planear nada pero sé que seguiremos adelante. También sé que tengo una familia unida que responde cuando se le necesita.

Apoyamos a Kiku y ahora apoyaremos a mi hijo en este momento difícil por el que está pasando. Saldrá adelante lo sé. Hemos criado dos hijos que saben salir adelante y levantarse cuando caen.

La vida sigue...







viernes, 13 de agosto de 2010

It´s so cool.



No sé porque la gente se extraña cuando ve elefantes rosas si por aquí hay muchos. Yo creo que nunca han visitado mi país porque hay demasiados rondando el parque. En las aceras, detrás de los árboles y cuando se juntan en manada se van a tomar el aire fresco cerca de la fuente de la alameda. Beben agua de la fuente,  formados uno  tras otro como elefantes rosas bebiendo agua de la fuente.
Otros más se esconden detrás de los postes para que cuando pase un elefante le pongan la pata y se caiga y barrunten tan fuerte que el cielo se asome a ver que pasa.

Hay otros que se dan besos pero no los veo. No me gusta que se besen delante de mi. Más porque no saben para donde hacer sus trompas y me desespero. Qusiera agarrárselas ( la trompa) y hacérselas a un lado pero me dan friki.

Si tienen hambre comen frutos rosas pero solo rosas porque si comen de otro color se vuelven de otro color. Ya no serían elefantes rosas sino elefantes de otro color.

Lo peor es cuando vuelan porque lo hacen hacia ningún lado y chocan entre si. Entonces hay que ponerse a salvo so pena que caigan encima de uno y nos dejen en calidad de recuerdo.

Yo los veo cuando saco a pasear a Jason Enrique, mi pez beta. Es que como siempre está en el agua me pidió que lo sacara a pasear para ver si encontraba una pececita de buen ver y hacer pareja con ella. Pero no encontramos nada. Quedamos en que mañana temprano lo sacaba de nuevo para ver si tenía mejor suerte.
Es que de plano con este sol no se puede andar mucho en la calle porque  el sol tiene la mala costumbre de poner sus rayos en mi cabeza y cuando ve que ya estoy sacando humo se esconde porque ya sabe que yo no me dejo y tres o cuatro malas palabras si se las voy a decir y no me va a importar que se ponga rojo de vergüenza.

Si salimos mañana me cargaré una resortera y le daré en el mero ojo para que deje de molestar. Además si hace mucho calor Jason Enrique pasará a ser pescado frito.

Anoche que me fuí a dormir, Coco -el grillo el que habita debajo del escritorio- me estaba diciendo que ya no le gusta tocar el violín, ahora prefiere la guitarra pero como apenas está aprendiendo no sabe ninguna melodía y por eso no lo he escuchado en estos días.

Dice que le da pena que solo oiga el rasgueadero de tripas de la guitarra.

También me dijo que en la noche me va a cantar ¨Infinito¨  junto con otros grillos que vendrán a visitarlo. Son sus primos. Ellos viven en el patio trasero pero nunca vienen a verlo porque Grillo es muy educado y ellos son de barrio un poquito así como nacos.
A ver si es cierto que vienen porque los voy a esperar con un tequila y un limón para llorar a gusto la ausencia del desalmado que me ha roto el corazón en mil pedazos. Pedazos que no he podido juntar porque la bolsa donde los echo está llena de hoyos.
Esta bolsa la usé la otra vez que un hombre me destrozó el corazon diciéndome palabras tristes y dejándome en el más completo abandono. 
Lloré tanto que mi pañuelo ya no era de seda, era de pura agua salada que escurría al suelo formando un charco de tristeza.

También usé la bolsa cuando me metí al mar porque un tiburón colmilludo me quitó mi cerebro, pero como no podía pensar porque no tenía cerebro me perdí y no supe de mi hasta que un pez vela me alumbró y me trajo a la orilla junto con mi bolsa llena de hoyos y mi brújula desconchinflada.
Creo que esta bolsa la usaré solamente para eso: para recoger pedazos de mi corazón aunque como tiene hoyos nunca acabaré de juntarlos.

Anoche no pude dormir, estuve pescando letras con mi red pero se escapaban de tal manera que cuando pescaba una la otra se salía y así y así y así. Terminé muy cansada y no pude pescar nada ni siquiera una h.

Hace rato que abrí los ojos me dí cuenta que un pájaro me visitó. Dejó una poca de paja en mi almohada para avisarme que había llegado pero no lo oí. Es que los pájaros mañaneros me dan flojera.
Y más si son petirojos. Prefiero tocarlos suavemente con mis manecitas y sentir sus pequeños latidos en la palma de mi mano. Perderme en sus ojillos redondos y escuchar su lánguido canto llevándome al planeta de los susurros, en un dos por tres o un tres por ocho o en un seis por cinco. 

Luego en la noche, la luna necia me estaba hablando para que me subiera a dormir a sus cuernos pero yo no tenía sueño. Además había nubes grises a su alrededor y seguro me íba invitar a que comiera una. No puedo comer nubes grises, saben a melancolía. No me gusta ese sabor.
Prefiero las azules que saben a mora o las negras que saben a zapote o las rojas que saben a grosella, mi sabor favorito. Pero las grises no me gustan y si subía con la luna, a fuerza tendría que comer una poca de nube porque sino la luna es muy payasa y luego luego se ofende y se mete y me deja sola en penumbras.
Las penumbras me dan miedo y más si es viernes 13.
Y como este país está cada vez más deshabitado no quiero pensar hacia donde voy a correr cuando de la penumbra salga una oscura sombra con ojos plateados y quiera beber de mi sangre, vertiéndola en una copa de cristal cortado.

Debo irme, Benito Tiki y Babo Alejandro ya quieren desayunar. Están golpeando la mesa con el tenedor y el cuchillo para que ya les sirva.

Creo que los chochos están empezando a surtir efecto o me estoy volviendo loca.






 

jueves, 12 de agosto de 2010

Ecos de una historia.



Parte fundamental en mi vida han sido las voces que me han acompañado en este largo camino. Voces que desde que nací han formado parte de mis sonidos habituales... o no.
Sonidos que desde el eco de mi corazón retumban como rayo para hacerme ver lo que soy y no olvidarme de lo que fui.

Y tengo una larga lista de ecos que me han despertado esta mañana. Desde mi primera palabra hasta el último ¨Te quiero¨ de hoy.

Frases sueltas que hacen mi historia.

Mamá.

¿Me compras un dulce?.

Él me pegó.

No quiero sopa mamá, no me gusta.

¿Jugamos en el columpio?.

¡Yo me quiero ir!

Empújame fuerte, quiero tocar el cielo.

¡No me dejes mamá!.

Yo no robé nada.

¿Cómo se lo digo?.

Nadie me quiere.

Por favor.

¿Cómo te atreves?.

Ya me quiero regresar a mi casita.

Si quiero.

Pero no me aprietes tanto.

Te quiero un chingo y dos montones.

Si acepto.

Estoy embarazada.

Me caí.

Barry... mi papá se murió.

Es niña.

Mi mamá no me ciere.

Tienes un hermanito nena.

Te quiero de aquí a la luna, ida y vuelta y cada que respires y te lata el corazón.

¿Porqué no me esperaste si te dije que te íba a venir a cuidar mamita?.

Te quiero hija.

¡No hagas eso!.

Tu mamá murió Chikis.

Porque el amor acaba ¿entiendes?.

¿Me ayudas?.

Es que yo si te quiero.

Porque tu papito no está.

Pareces hongo.

¡Vivaaa!

¿Como si fuera tu mamá?.

Te amo.

¿A dónde irá ese tren?, quisiera ir en él.

¿Y si te mueres qué?.

Yo tengo la culpa de todo como siempre.

¿Qué tienes Honguito?.

Pero no soy tu mamá.

¡Por ahí no señora!.

Pero yo no soy fea.

¿Me quieres?.

Me da miedo.

Es que me haces reir mucho.

¡Porque soy la mamá y se acabó!.

¿Ya te dije que te quiero?.

Es que si me río mucho alguien se muere.

Solo entre tu y yo... nadie más.

Así siempre dices.

Ya, payaso.

Pero dime que me quieres.

Tengo Parkinson niños.

Todo irá bien verás que si.

Hoy te quiero un poco más.

Mi vida se acabó.

No tengas miedo Kiku.

Te amo, ¿si sabes?.

Es que me haces reir mucho.

¿Me vas a extrañar?.

Con cuidado. 

No me quiero morir... no ahora.

¿Estás triste?.

OK te amo.

Te quiero mucho.









*Listado para el concurso de la Pelusa.

miércoles, 11 de agosto de 2010

F-16.



Todo estaba en silencio. No se oía ni el zumbar de un mosquito.
El escuadrón se encontraba a pocos metros de distancia sin ser avistados por el enemigo por muy difícil que su presencia hubiése pasado desapercibida. El enemigo ni se enteró que un escuadrón de 14 aviones F-16 estaba a poca distancia del campamento.

La noche era muy oscura. Una pequeña lámpara alumbraba el campamento donde el enemigo trabajaba tranquilo.
No había movimiento alguno. Los perros feroces que resguardaban al enemigo dormitaban plácidamente sin que su olfato les avisara de nada.
El aire estaba quieto. El silencio ensordecedor sólo era roto por unos dedos aporreando un teclado.

El escuadrón debía atacar esa noche.

Los pilotos de los F-16 estaban atentos a cualquier movimiento. Esperaban impacientes la orden de ataque. El capitán había hecho una inspección para constatar que todo estaba en óptimas condiciones. Una revisión de rutina. Sería esa noche, no se podía aplazar más el ataque. La vida se les íba en ello.

Era un escuadrón de 14 aviones F-16,  de los mejores que tenían.
Los pilotos habían sido entrenados para esa misión. No podían fallar. Todos en sus puestos esperando la orden del capitán. Entrenados para misiones peligrosas y difíciles. Pero esa misión sería muy fácil, lo intuían.

Los F-16 relucían en la noche con la luz de la luna. Era lo único que podía delatarlos.
El área a atacar estaba marcada. Era un paraje dividido en cuatro partes. Parte superior izquierda. Parte superior derecha. Parte inferior izquierda y parte inferior derecha.
A ellos les correspondía la parte superior izquierda. La tenían muy bien estudiada. No había margen de error. El ataque debía ser certero.
Era una zona café muy suave. Sería tan fácil de atacar que los pilotos ya se relamían los bigotes de la satisfacción de ganar tan fácilmente.

De pronto se dió la señal de despegue. El enemigo no podía oirlos. Los radares no podían detectarlos. Atacarían sin mayor problema.
Esperaron a que el enemigo estuviera descuidado y entonces...

¡Al ataque! ordenó el capitán.

En la quietud de la noche se oyó apenas el zumbar de los motores, no fue escuchado por el enemigo que siguió en sus labores.

El escuadrón de 14 pilotos despegó teniendo en la mira su objetivo.
Atacó el primero, dejando caer el misil en el lugar elegido. Dió en el lugar exacto levantando un pequeño volcán que dejó correr sangre del enemigo.
El segundo hizo lo mismo.
Así hasta llegar a 14. Todos dando en el lugar exacto y haciendo que la zona atacada se tiñera de rojo fuego.

El enemigo no se dió cuenta del ataque. No hubo factor sorpresa. La misión  había sido todo un éxito, hasta que...

Barry le preguntó a la MaLquErida la razón por la cual tenía la parte superior izquierda de la espalda, muy roja. Se fijaron muy bien y tenía 14 ronchas del tamaño del mundo. Contadas una por una. Entonces vieron que los moscos habían atacado a la MaLquEridA picándole su espaldita. Hacía mucho calor y traía un generoso escote que dejaba ver sus bien torneados pechos y su espalda de piel de durazno. Tan delicada que daban ganas de aca... ejem... ejemm... no se trata de eso este cuento.

14 mosquitos dejaron su huella en la espalda de piel de durazno de la MaLquEridA. (¿Ya dije que tiene piel de durazno?) que se encontraba tan ensimismada en su tarea que no se dió cuenta cuando la picaron.
Ya no digamos en la noche que le bombardearon su carita cuando estaba entregada a los brazos de Morfeo, dejándole otras 7 ronchas. Lo peor es que la atacaron también en el ojo izquierdo y lo tenía como si alguien hubiera estrellado su puño en ella, ouch!.
El área atacada quedó muy dañada y con una comezón de la... de la... de la... fregada. Si eso es. Comezón de la fregada.

El 2o. parte de guerra fue:
6 moscos aplastados por las manos duras de Barry que al ver a su querida hermosa con semejantes ronchas, volcó su coraje contra ellos.
Una MaLquEridA llena de ronchas que no sabe como hacer para calmar la comezón. Barry quiere rascarle pero al ver la lozana piel de sus hombros y el camino que lleva a sus em.. empieza por acariciarla delicadamente en lugar de rascarle. O desliza suavemente las yemas de los dedos y  se desvía del objetivo... sigamos.

Los moscos se han reproducido de tal manera en la casa de la MaLquEridA que han pensado llamar a alguien que sepa como aplastar a esos moscos jijos de la chi... que han osado maltratar la piel de tan bella dama.
Y ya... me voy  rascar.
La lucha encarnizada seguirá hasta que termine la temporada de lluvias o alguien acabe con los F-16 y su zumbido amenazador.




martes, 10 de agosto de 2010

Caminos.





Sin saber nada de tí,
perseguiré el eco de tu perfume,
siguiendo el rastro que su estela dejó.

Me llevará hasta encontrarte
en las sombras de la noche.

El vendaval de mis pasos
acompañará a la soledad
que irrumpe bajo mis pies.

Vagaré en penumbras,
hasta que el sol amanezca conmigo,
llevándome de la mano
por los caminos insospechados
de la ruta
de la perdición.




Musa de un Toro Salvaje

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí.