martes, 3 de agosto de 2010

Arrullo de laurel.



Las nubes negras cargadas de granizo se amontonaban en el cielo. Relámpagos, rayos y truenos esperaban impacientes para dejar caer toda su furia sobre las casitas de tejado negro y paredes de adobe.

Moviéndose para todos lados, los árboles golpeaban  con las ramas todo aquello que se  cruzara en su camino. Algunos nidos caían dejando en el desamparo a pajarillos que piaban el auxilio de sus madres.
En las callejuelas, los niños jugaban presurosos porque las gotas empezaban a caer, sacando el olor tan peculiar que tiene la tierra de campo.
Los hombres arreciaban el paso para alcanzar el resguardo de su casa. Perros buscando el quicio de una puerta para guarecerse de la tormenta que se avecinaba..

En una de esas casas, una madre salió al patio a escudriñar el cielo. Viendo que tan negras estaban las nubes y de esa manera saber que tan fuerte caería la lluvia. Los años le habían dado la experiencia suficiente para poder ¨ver¨ que tanto llovería y que hacer ante la inminente agua que podría inundar su casita.
Corrió y como gallina a sus polluelos apuro a los hijos a meterse a la casa. Cerró con una tranca la puerta mientras los niños se abrazaban asustados por los rayos que empezaron a caer tan cerca que lastimaban los oídos con su estruendo haciéndolos temblar.

La madre los acostó en la cama a todos juntos. Los cubrió con una vieja cobija. Los calmó dándoles palmadas cariñosas y acariciándoles la cabeza.
Las torrenciales lluvias de agosto habían llegado y con ellas el temor de todos los días de que no llegaran a salvo a casa el padre y los hermanos mayores que habían salido a trabajar. La luz pronto se iría quedándose en penumbras, iluminados con una escuálida vela que se negaría a alumbrar todo el cuarto.

La madre encendió la estufa de petróleo, poniendo sobre la hornilla el comal a fuego bajo. Sacó de una bolsa de papel unas hojas de laurel. La yerba maravillosa que le daba tranquilidad cuando el cielo avisaba que habría tormenta muy fuerte. Granizadas sin control que pintaban de blanco los caminos del pueblito.

Colocó tres hojas sobre el comal a que se quemaran poco a poco, moviéndolas de vez en cuando. El olor haría que las nubes se espantaran y no dejaran caer sus lágrimas sobre las casitas. Era una leyenda que venía de sus ancestros.
El laurel quemado.
Hojas secas en tremenda lucha con los aguaceros torrenciales de agosto.

Así, mientras el olor del laurel dorado inundaba la casa amainando la lluvia. La tormenta dejaba su furia para mejor ocasión, condoliéndose de la madre que angustiada esperaba que el esposo y los hijos llegaran a salvo.
Dos gruesas trenzas enmarcaban su cara. Un rebozo le cubría la espalda con el que cargaba a un inquieto niño que jugaba con el cordón de una de ellas mientras acariciaba a otro pequeño  que pedía también que lo cargaran. El arro ro ro ro era susurrado en el oído del pequeñuelo que poco a poco íba cerrando sus ojitos abandónandose al dulce canto de una madre.
Los demás niños dormidos con el arrullo de las gotas sobre el tejado, dejaban escapar suspiros de  paz interior. La paz que tienen los niños que conservan la inocencia de la vida en el campo.





30 comentarios:

  1. Me haces evocar las excursiones en la infancia, dentro de una tienda de campaña bien puesta, aguantando el temor, entre la oscuridad y el cielo atronante. El olor a tierra mojada, el agua limpia escurriendo de las ramas en la mañana fria, después de una noche inquieta, olvidar el mal momento y aprovechar el día, para volver a caer en manos del miedo cada noche, todo por no conocer la leyenda de las hojas de laurel quemado.
    Saludos Querida La Mal, parece que acá las lluvias ya se terminan, sea pues.
    Cuídate, luego nos leemos.

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  2. primera vez aki!!!! y pz m kedo !! m encanto yeah!!

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  3. Querida Malque:

    Hermoso, que me llevo a recordar dias maravilloso de mi infancia, si, no hace mucho, eh, aun soy muy joven, tu lo sabes.

    Me llevo de la mano recordando tantas cosas.

    Gracias Querida Malque.

    Un beso.

    Mariposa Errante.

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  4. eso se llama vivir la infancia...

    Saludos aunque me corra...

    Pero "ansina" la quiero.

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  5. Hola

    muy bonito, aunque no solo los niños disfrutan de la tranquilidad que trae la lluvia, ese es un placer de chicos y grandes

    ^^

    byE

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  6. Que bonitos recuerdos! hasta me pareciò escuchar la lluvia y los olores a tierra mojada ....

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  7. que hermoso relato :) casi que me pude imaginar las hojas de laurel en el comal y las nubes negras cargadas de agua como dicen, Saludos Reyna un abrazo!

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  8. Qué hermosa historia! Hizo que vinieran a mi mente recuerdos de mi niñez cuando salíamos con mi hermana a jugar bajo la lluvia...Pero también recordé cuando mis hijos eran pequeños y dormían después de un día lleno de travesuras¡Que caritas tan dulces!...
    Gracias Malque!

    Saludos
    Maribe

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  9. Bienquerida,

    Tal vez ya te hayan hecho este comentario anteriormente, pero no haz pensando en publicar un libro? Tus historias me recuerdan a los cuentos de Eva Luna, me encantan tus historias.

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  10. Aca en mi rancho para calmar la lluvia....volteavan el molcajete.....
    tamien cortaban con dos cuchillos el aire, luego encajaban los cuchillos en la tierra para apasiguar el agua....

    tambien leyendas,costumbres, creencias o como quieras llamarle de los ancestros de por aca!!!!

    saludos

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  11. Pherro: En el lugar donde viví de pequeña llovía demasiado porque había muchos árboles, ahora ya no tanto llueve pero si da miedo aún.

    Besos.

    Mi nombre es Soledad: Gracias por quedarte y porque te gustó lo que viste.

    Bienvenida.

    Mariposa: Si sé que eres una niña nadie pone en duda eso jeje

    Saludines.

    Víctor: ,)

    Perdón mil veces.

    Yo también te quiero ya sabes.

    Avecita: Emmmm... no. Los niños del campo tienen más inocencia que los niños de ciudad es lo que traté de decir.

    Saludos pues.

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  12. aLeVoSía: ;)

    Ely: Te hice imaginar que es lo importante.

    Besos.

    María Beatriz: Inocencia del que no debe nada.

    Saludos.

    Micky: Me lo han dicho y lo he pensado pero no me he decidido, en realidad no soy buena escribiendo y para hacer un libro hay que ser buena.

    Abrazo.

    P´Pito: Eso de voltear el molcajete no lo sabía. Lo de enterrar los cuchillos si, por acá lo hacían pero no dé para qué no lo recuerdo.

    ¿Y el chiste?, últimamente no me comentas con chistes ¿qué pasó?.

    Besos mientras tanto.

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  13. Al Igual que Pherro recuerdo mis campamentos cuando estaba en los Boys Scouts, me hubiera gustado crecer en campo o en un rancho asi, hubiese sido divertido =)

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  14. Qué bonita historia Malquerida, resulta muy ameno la manera en como describes detalles y momentos en cada parte de la historia :D

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  15. Qué chistoso, todo tu relato lo imaginé como si fuera parte de una película y me guató mucho... xD

    Qué rica y casi perfecta parece ser la vida en el campo no? :(

    Saludos Malque!

    XD

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  16. Ay me hiciste acordar a unas vacaciones que tuve, fui de vacaciones a un pueblo, osea no había teléfonos (uno solo para todos), ni tele, ni diarios nada, fue re lindo, estabas mas en contacto con todos, ademas todos eran re amables, y es verdad eran mucho mas inocentes, re lindo, pero igual extrañe un poco la compu y demás, fue una linda experiencia :)

    Un beso

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  17. Si conservaramos la ingenuidad.. el corazón... la inocencia de cuando somos niños quizá este mundo fuera diferente y seriamos más felices...

    =) Un abrazo!

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  18. el olor a tierra mojada y el oregano...mmmmm, por coass como estas es que te quiero tanto caray

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  19. mi malque.. un ratote sin leerte, pero cada vez que te leo me vuelvo a enamorar de tu forma de escritura, se me hace tan ligerita, como que nomas te sientas y las palabras fluyen solitas...

    en fin, creo que este escrito tuyo esta provocando estragos en mi, creo oler el aroma a laurel tostado...

    Saludos!!

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  20. Eso de dormir acurrucados es la onda! Me acuerdo cuando fui niña... y me pasaba eso... uyyy yo creo que tu, Malque, tienes más fresquito eso, yo ya tengo mis años.

    Un besito.

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  21. Pues yo necesito salir de la ciudad... Al campo...

    Desenchufarme todos los cables de la cotidianeidad y largarme un rato...

    Abrazos!

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  22. Hola Ángel:

    Es muy dulce y bonito este escrito.
    Ahonda en la niñez de todos, creo.
    Hasta he sentido el aroma del laurel quemandose, a mi lado.
    Hoy he estado menos solo entre las torres y la lluvia.

    Es tan dulce y bonito, se me ocurre, como tu corazón, Flor.

    Un beso.
    D.

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  23. siempre me ha gustado la lluvia.. y el lauren en el tallarin ...
    los amooo!! xD

    ___ BUEN LA historia!! ...

    Besos amiita!! malq!!

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  24. Yo extraño las torrenciales lluvias de agosto.. con tu relato, las extraño más.

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  25. Cada quien tiene sus creencias en como hacer que deje de llover o hacer que llueva, recuerdo que cuando habia tormentas feas, algunos hombres del campo hacian como que cortaban el aire o algo asi, y segun ellos pararia de llover, Flor estoy de acuerdo con Micky, te tenemos que hacer que escribas el libro, veras que te ira de lo mejor, ya sabes lo que pienso de tus escritos.
    Un abrazo

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  26. Me has traido muchos recuerdos de mi niñez.. creo que al verme a mi y recordar todo lo que ha pasado, luego en otra trama imaginar a todos ustedes como madres resguardando a sus crios, ahhh me desvio del comentario que queria hacer.

    El punto ahora es que la lluvia es maravillosa, nos trae tantas cosas (aparte de agua XD) yo por ejemplo siento unas ganas enormes de comer tortillas de harina recien hechas, pero a la vez siento la necesidad de recordar aquellas cosas tristes, como si me gustara sufrir mientras llueve, pero una lluvia fuera de casa me hace resguardarme.. creo que esta en instinto no?

    como puedes ver si me desvie de todo, y veo que me perdi por acá en algunos post espero no hacerlo porque me gusta venir por acá

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  27. Qué linda historia. Tan bien redactada que me comí las uñas pensando en que la corriente se los llevaba a todos.
    Acá yo llegue a dormir en un closet durante un huracán.

    xoxoxo

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  28. Ácido: No todos tenemos esa suerte y tal vez por eso la tenemos grabada en los recuerdos.

    Besos.

    Gabriel: De neuvo muchas gracias por tus palabras de aliento.

    Un abrazo.

    Pasmina: Casi perfecta tu lo has dicho.
    Me gusta que imagines porque sirve de algo lo que escribo.

    Beso.

    Mica: ¿Volverías a repetir la experiencia?, me imagino que si por lo enriquecedora que resulta.

    Saludos.

    Mafalda: Desgraciadamente no es así y ves en todo lo que está convertido el mundo.

    Saludos.

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  29. Toño: ¡Me sonrojas!

    ;)

    Didier: Gracias por acordarte de mi y venir a alimentar mi alma.

    Te mando un abrazo fuerte.

    Gabrielle: ¿Ya tienes tus años?, jajajaja no sabes cuantos tengo yo.
    te asustarías creémelo.

    Saludos.

    Maestro K: ¿Y qué esperas?, si ya sé...

    Besos.

    Gracias nuevamente por tu ayuda incondicional.

    Dan: Que lindas palabras me dijiste ¨tan dulce y bonito como tu corazón¨ tu si eres un ´ngel Dan y te agradezco siempre estar conmigo.

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  30. Tito: Íba a preguntar que era el tallarín pero de repente se me iluminó el cerebro y lo vi je.

    Te mando muchos besos.

    Cuetzpallin: Eso es bueno ¿no?.

    Malhechecito: Si era lo que comentaba P´Pito líneas arriba. Cortar el aire con los machetes paar que dejara de llover, también en mi rancho lo hacían.

    Yo sigo pensando lo del libro, me falta mucho para siquiera pensar en contar ya no redactar una buena historia.

    Se les agradecen las porras y si eso algún día se hace realidad será gracias a ustedes que siempre me apoyan.

    Abrazos.

    Socias: Entiendo lo que quieres decir. La melancolía viene agarrada de la mano de la lluvia y por eso te pones triste o quieres sufrir.

    Cuando llovía algunas veces en casa tomábamos thé de hojas de naranjo o café de olla con bolillo je.

    Besos.

    Cassiopeia: Gracias.
    Ya me contarás cuando fue eso.

    Beso y abrazo juertote para ti.

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